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El Gobierno regional quiere ahorrar 20.000 millones al año en teléfono, luz, calefacción y material de oficina

El Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón hizo ayer votos de pobreza y austeridad. Se puso el hábito de franciscano Antonio Beteta, consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, quien desde enero aprieta el cinturón de sus 820 trabajadores, reduciendo las llamadas telefónicas y los gastos de oficina. Beteta anunció la semana pasada que perseguirá a los ciudadanos que no paguen -ha anunciado un plan para recaudar más impuestos- Ayer se dirigió a los funcionarios que derrochen: presentó un plan de ahorro.Sus cuentas son ambiciosas: recortar 20.000 millones al año en gastos corrientes. Los números no salen: según sus propios cálculos ha reducido los gastos burocráticos por trabajador en 24.000 pesetas (de 221.000 a 197.000). A ese ritmo, los 30.000 funcionarios que tiene la Comunidad ahorrarían 720 millones, y no 20.000 millones, como calcula Beteta.

Pero el consejero de Hacienda insistió ayer sobre la viabilidad de su estrategia aportando ejemplos: un empleado de limpieza llamó a África; otro gastó 50.000 pesetas un mes hablando por teléfono. Hacienda elaborará una lista del despilfarro con "teléfonos sobresalientes" -que gasten por encima de lo debido-; reducirá el número de líneas por trabajador; redactará un modelo de pedido de material donde se incluya el precio de cada objeto "con el objetivo de hacer autocontrol psicológico"; y pondrá de vigilantes de las conferencias telefónicas a los secretarios técnicos de cada departamento.

¿Comerán menos los consejeros a costa de los presupuestos? Respondió Beteta: "La partida de atenciones protocolarias que tiene cada consejero ascienda a 1.200.000 pesetas, inferior en un 25% al año pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de julio de 1996

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