Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El fusilamiento de las manos blancas

Semblanza de seis colegiales premiados por emular a Goya y Diego

El Ayuntamiento de Madrid invitó hace seis meses a estudiantes de 13 a 17 años a homenajear al pintor Francisco de Goya y al escritor Gerardo Diego: hacer una obra plástica o literaria inspirándose en la vida o en la obra de estos dos artistas. Dieciocho de los 200 trabajos ganaron. Los premiados se llevaban 25.000 o 10.000 pesetas (el Ayuntamiento ha repartido un total de 300.000 pesetas en premios). Así de distintos son los colegiales premiados.> Su quinto cuadro. Rosa María Gómez Velasco, de 15 años, estudiante, ganó el primer premio de dibujo en la categoría A (de 13 a 15 años). Con un pincel de cinco pelos y encerrada en la habitación de sus padres (porque es la más grande de la casa), la emprendió con el quinto cuadro de su vida. Y le salió una réplica casi exacta de Los fusilamientos del dos de mayo. Pero ella no tiene la menor intención de dedicarse a las bellas artes. Si acaso a la arquitectura. O a la gimnasia. Rosa vive en un piso de Canillas con las paredes repletas de cuadros: la mayoría pintados por su abuela Enriqueta, a la que la guerra civil impidió ingresar en la Academia de Bellas Artes de Toledo. Aún con 83 años, esta señora sigue pintando Vírgenes y Cristos. Rosa pasará el verano en un pueblo de la provincia de Toledo. Allí pintará tinajas, gallinas y campos de cepas.

> Una chica en un tren. Patricia Velasco, primer premio en prosa, escribió en su casa de Vicálvaro su cuento Fuentetriguera. "No tiene nada que ver con Gerardo Diego", cuenta. "Relato el viaje de una chica que va en tren a su pueblo, sus pensamientos, sus asociaciones al ver el paisaje pasar por la ventana". Su gran pasión es escribir. Siempre que puede, se sienta delante del ordenador y se mete a construir sus historias: "Normalmente dejo surgir las ideas". Lee a Fernando Delgado y Ana María Matute, pero no cree que le influyan. "Lo que escribo tiene mucho de mí, de mis experiencias cotidianas, de mis sueños". Aparte de la literatura, a la muchacha le gusta mucho el baile en serio, en el gimnasio. Y en el futuro quiere ser periodista y escritora.

> Mejor la romería. Lara Tamera, de 17 años, quedó segunda en categoría B de pintura. Ella y los de su clase fueron a ver la exposición de Goya, dispuestos a inspirarse en la obra del pintor. "Todo el mundo escogía el cuadro de Saturno devorando a sus hijos, pero a mí me gustaba más este de la Romería de San Isidro porque no es completamente negro", cuenta. Y con su versión del cuadro ganó. Lara se mete muchas veces a pintar, sobre todo paisajes e inspirándose en otras artistas. Será enfermera o se dedicará a las bellas artes.

> Los sueños de un deportista. Alberto Díaz, de 18 años, ha ganado el primer premio de prosa con Sueños. "Es un texto bastante teórico, pero el tema me interesa, porque suelo soñar mucho". "De todas formas, escribir sólo es una entre las muchas. cosas que quiero hacer en la vida", subraya Alberto. Es amante de Calderón. Así, una frase de su ensayo dice: "A lo mejor la vida es un sueño del que no queremos despertar para evitar la muerte". Estudiará Administración y Dirección de Empresas, para él lo "más seguro". El chaval es un gran aficionado a todos los deportes. Quizá se gaste parte de las 25.000 pesetas del premio en unos patines nuevos para probarlos en el Retiro".

> Colegio y misa. La afición a la pintura de Almudena Fernández la adquirió en las clases de dibujo del colegio, y es allí en el único sitio que practica este arte. Ganó con una copia de La pradera de San Isidro de Goya. Almudena cursa tercero de BUP en el colegio Senara, del Opus Dei. Pasa el tiempo en una residencia del barrio de Salamanca, y los fines de semana suele pasarlos en Getafe, donde viven sus padres y sus hermanos. Cuando se queda en Madrid, ella y sus compañeras van a museos o a cuidar ancianos, "alfabetizan a gitanos o echan una mano en el Cotolengo. A Almudena le encanta este plan. Y va a misa todos los fines de semana.

> Por gusto y aburrimiento. Sonia Molina, tercer premio de pintura (de 15 a 17 años), pinta porque le gusta. También porque se aburre, y dice que ha aprendido ella sola. "El tiempo de las tardes que debía dedicar al estudio lo paso pintando en folios con lápiz o tinta china", dice esta estudiante no demasiado aplicada (ha repetido dos cursos). Un grabado taurino inspirado en Goya le otorgó el premio. A sus padres les haría ilusión que se metiera en una academia. Pero a ella le gusta pintar a su aire. Vive en Hortaleza, y los fines de semana frecuenta las discotecas y terrazas de la Castellana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de junio de 1996