Un fantasma laboral llamado depresión

El síndrome depresivo aparece en el 60% de los diagnósticos para invalidez

Falta de concentración en el trabajo, tristeza o, por el contrario, euforia exagerada, cansancio, insomnio tardío o despertar vespertino. Son algunos de los síntomas que acompañan al fantasma de la depresión. Según los expertos en medicina del trabajo, este síndrome forma parte de más del 60% de los diagnósticos periciales en expedientes por incapacidad profesional. El 10% de la población sufre síndromes depresivos de mayor o menor intensidad, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).Estimaciones de diversos peritos y abogados laboralistas advierten que las depresiones acompañan ya habitualmente y de manera oficial a otras causas de enfermedad laboral. Este trastorno normalmente origina periodos de incapacidad temporal, pero cuando se manifiesta de forma grave está empezando a ser considerado por los tribunales laborales como causa de invalidez permanente, e incluso como secuelas de accidente de trabajo si ha sido provocado por un siniestro laboral.

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Antonio Mazaira, médico barcelonés y especialista en medicina del trabajo, asegura que la salud mental y el trabajo guardan una relación ambivalente: tanto la sobrecarga profesional como el desempleo son causa frecuente de depresiones exógenas leves, moderadas e incluso graves.

"Una persona con depresión moderada está incapacitada para trabajar en una jornada laboral ordinaria, pero podría hacerlo, y sería bueno para su recuperación, en una jornada reducida", según Mazaira.

Las paradojas hacen que, en cambio, los trabajos artísticos y creativos guarden una estrecha y positiva relación con la presencia de la angustia. Para Mazaira, muchos noctámbulos y bohemios están aquejados de fases maniacas o depresivas, que les hacen más propensos a trabajar durante la noche.

El síndrome ansioso depresivo puede ser, según los expertos, poco o muy incapacitante laboralmente. Pero, a pesar de tratarse probablemente del problema psicológico más frecuente, muchos pacientes no están tratados. La Organización Mundial de la Salud estima que el 10%. de la población padece depresiones en distintos grados.

Tribunales laborales

En algunos países europeos como Alemania se diagnostican habitualmente estancias temporales en balnearios a los trabajadores aquejados de depresión, pero la crisis del Estado de bienestar está empezando a cuestionar estos tratamientos.El abogado barcelonés Josep Maria Mestieri, especialista en procedimientos de seguridad, señala que "cada vez se alegan más los cuadros depresivos en los contenciosos por invalidez, hasta el punto que los médicos los recogen en el 60% de los casos, junto a otras enfermedades". Sin embargo, los tribunales laborales no los valoran todavía por sí mismos como limitativos permanentemente de la capacidad de trabajar, salvo en casos muy graves.

El doctor Mazaira asegura que "el trabajo estresante, las malas relaciones laborales, la crisis económica, favorecen la aparición de los síntomas. La depresión grave puede ser considerada en ciertas ocasiones como lesión derivada de un accidente de trabajo".

En los cuadros depresivos, el proceso de desarrollo del trastorno empieza lentamente. "El trabajador se va encontrando cansado", asegura el médico, "sin apetito, con problemas de insomnio, un estado importante de tristeza y dificultades de concentración. En la fase maniaca, en cambio, la presentación es mucho más brusca y el enfermo da muestras de euforia y optimismo exagerados. Todo ello dura unas dos semanas, para dar paso después a una mayor intensificación de los síntomas. Si éstos perduran, el paciente no está ya en condiciones de trabajar y debe entrar en tratamiento".

Enseñante angustiado

Entre todos los profesionales, educadores y maestros constituyen un grupo de elevado riesgo, según varias estadísticas. Datos difundidos por el Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña, publicados en 1994 por su revista Crónica, cifran las bajas por todas las enfermedades mentales en el 10,1% del total en profesores de EGB, el 14,1% en los de Formación Profesional y el 9,4% entre los profesores de bachillerato.Según Miquel Panadés, abogado de Enseñanza de CC OO de Cataluña, "entre los maestros hay muchísima gente con depresiones, algunas graves que derivan en alteraciones de la percepción de la realidad y que, en ocasiones, por negarse a reconocerlo, causan problemas en los centros escolares".

El propio Panadés ha tenido que imponerse en algunos de estos casos para convencer al maestro enfermo de que era conveniente que tramitara la baja laboral.

"El fenómeno se da tanto en la enseñanza pública como en la privada, porque el trabajo es muy duro, los profesores empiezan a percibir un cierto grado de violencia escolar, que ya se está dando más gravemente en otros países europeos, algunos no pueden dominar sus aulas y entran en síndromes depresivos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 26 de mayo de 1996.

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