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Un buque ruso desembarca a 150 inmigrantes clandestinos de origen asiático en las costas del sur de Italia

Unos 150 jóvenes asiáticos, probablemente indios o cingaleses, fueron detectados ayer por fuerzas de seguridad italianas cuando acababan de desembarcar clandestinamente en la playa de Stignano, en Calabria. Los inmigrantes ilegales habían sido transportados hasta allí por un barco, al parecer de bandera rusa. Pero éste y los demás datos de la operación resultaban imprecisos debido a que los jóvenes estaban indocumentados y sólo hablaban su lengua.Tales circunstancias plantearon dificultades prácticamente insalvables para la comisaría de Bovalino, la localidad más próxima, que, por la tarde, había logrado el traslado a Reggio, la capital de la provincia, del contingente humano y su problema que, lamentablemente, ha dejado de ser excepcional en estas costas. El tráfico de inmigrantes clandestinos, sobre todo albaneses, es una realidad cotidiana tanto en Calabria como en Puglia y Basilicata. Ayer mismo, fueron detenidos 34 prófugos cuando llegaban a Italia en una lancha procedente de Albania, jugándose la vida.

Hace pocas semanas, otro nutrido grupo de ciudadanos de Sri Lanka fue interceptado en una playa al sur de Roma. El capitán del buqw, que les transportó les dio ordert de desembarcar, asegurándoles que ya habían llegado a Alemania- Todo indica que tampoco los 150 jóvenes detenidos ayer sabían que estaban en Italia.

Casi todos de menos de 25 años, algunos apenas adolescentes, los clandestinos de Stignano, helados por el frío y por el miedo, fueron desembarcados con grandes lanchas neumáticas de color azul, requisadas por la policía. Pero para cuando eso ocurrió, el buque en el que habían viajado estaba ya lejos de la costa. Que su pabellón fuera ruso es una simple hipótesis avanzada por unidades de la marina que patrullaban la zona. Ninguna nave sospechosa pudo ser interceptada.

Las autoridades italianas tienen, en cualquier caso, pocas dudas de que existe un tráfico organizado de emigrantes asiáticos con destino a Europa. Se trata de una actividad que tiene, al parecer, su centro en Beirut y otros puertos del Mediterráneo oriental, hasta los que muchos de los aspirantes a emigrar llegan, probablemente, por carretera.

Se menciona la cifra de unas 400.000 pesetas como precio habitual por persona de estos transportes ilegales, que, como indica el precedente. de los cingaleses desembarcados al sur de Roma, pueden ser una verdadera estafa.

Calabria, como casi todo el sur de Italia, reúne un elevado número de inmigrantes del Tercer Mundo que encuentran trabajo estacional en la recogida de la fruta. Algunos de esos clan destinos han sido, enroIados para tareas criminales por la N'Dranghetta, y hay sospechais de que esa mafia local podría es tar directamente interesada en el tráfico de asiáticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de abril de 1996