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Ya no hay excusas

La desertización de buena parte del planeta, y la desaparición de playas, dunas costeras y atolones, junto a la de un tercio de los bosques del mundo, que, por otra parte, representan la gran vía de absorción del dióxido de carbono, serán realidades, si no se toman medidas urgentes.Bert Bollin, presidente del IPCC, reconoció ayer que "personas y países tiene opiniones distintas sobre qué hacer primero", y concluyó: "La vía a seguir es larga y difícil, pero hemos querido dar un tono optimista a las conclusiones de nuestro informe". La aprobación final del documento se retrasó hasta la media noche del pasado viernes, debido a las divergencias de los países representados y a las maniobras obstruccionistas de algunos de ellos que, al inicio de los cinco días que ha durado la conferencia, fueron secundadas también por Estados Unidos.

Bill Hare, director de la campaña sobre el clima de Greenpeace, dijo que la declaración del IPCC "es un informe histórico y alarmante", y subrayó que, tras su aprobación, "los gobiernos se han quedado sin excusas" para afrontar el problema del cambio climático. "Los países industrializados deben concordar cuanto antes la reducción en un 20% de las emisiones de dióxido de carbono para el año 2005% sostiene un comunicado del World Wild Found (WWF).

En el capítulo sobre la agricultura se advierte que las cosechas y la productividad cambiarán considerablemente en numerosas regiones del planeta como consecuencia del cambio climático, aunque no se puede aún definir con certeza qué zonas concretas resultarán beneficiadas y perjudicadas.

Sobre la península Ibérica., el informe agricola dice: "... el área continental central de EE UU y Canadá, el área mediterránea de Europa y grandes áreas de Australia, tienden a la sequía, que resultará exacerbada si el cambio climático reduce la humedad o aumenta la demanda de agua".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de diciembre de 1995