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El Gobierno francés moviliza 1.700 autocares para intentar restablecer el transporte en París

El Gobierno francés anunció ayer la movilización, a partir de la tarde de hoy, de 1.700 autocares privados que conectarán 41 ciudades de los alrededores de París con 14 puntos de la capital. Con esta medida, que costará tres millones de francos diarios (más de 70 millones de pesetas), el Ejecutivo de Alain Juppé, reunido excepcionalmente ayer, domingo, intenta restablecer las comunicaciones con París. La segunda semana de crecientes huelgas no es el único problema que deberá afrontar Juppé esta semana. Los socialistas y otros partidos de oposición han presentado una moción de censura al Gobierno que, aunque tiene escasas posibilidades de prosperar, podría debilitar aún más al primer ministro.

La moción de censura, debatida a partir de mañana en la Asamblea Nacional, está firmada por 64 diputados y no tiene ninguna posibilidad de éxito ya que la actual mayoría controla 462 de los 517 escaños. Para el Partido Socialista y el Partido Comunista francés, que prevén presentar hasta 3.000 enmiendas al plan gubernamental de reforma de la Seguridad Social, la maniobra tiene como objetivo intentar capitalizar políticamente parte. del descontento social. El líder socialista, Lionel Jospin, a su vez, ha acusado al Gobierno de "politizar el descontento social". El sindicato Fuerza Obrera (FO) ha denunciado la "voluntad de romper el movimiento sindical" que anima las iniciativas gubernamentales al tiempo que califica la movilización de 1.700 autocares como una "gota de agua" incapaz de resolver el problema de los seis o siete millones de pasajeros que cada día utilizan, el tren o el RER [metro de cercanías] para acudir a París". El secretario general de la Confederación General de Trabajado res (CGT), Louis Viannet, en el transcurso del congreso del sindicato comunista, reprochó al equipo de Juppé que no hubiese comprendido que los trabajado res no están "contra la necesidad de reformar sino en contra de su reforma, de una reforma que hace pagar a los pequeños y no a los poderosos". Viannet dijo es tar abierto a la negociación y negó ser el portavoz del "corporativismo o de un espíritu conservador".Movilización del martes

FO y la CGT, dos sindicatos tradicionalmente rivales y enfrentados, caminan al unísono forzados por la radicalización de sus liases. Para mañana han convocado una "potente jornada de lucha" de la que dicen, "nadie puede prever su impacto", y en la que esperan reunir a decenas de miles de personas en la capital. Pero, de momento, la mayor preocupación de las centrales, una vez asegurada la firmeza de la huelga en el sector público, es extenderla al sector privado.La Renault y sus suministradores, la banca y los transportistas dicen estar dispuestos a sumarse a una huelga a la que ya se han añadido los carteros, la EDF-GDF (gas y electricidad, que han recortado su producción de 25.000 a 12.000 megavatios), y los profesores de un 20% de las escuelas de París. La respuesta de las compañías aéreas Air France y Air Inter se espera que sea gradualmente favorable a la huelga para alcanzar su punto álgido el próximo jueves.Mañana, el jueves y, quizá, el próximo domingo son fechas clave fijadas por los sindicatos para expresar la progresión del descontento. El jueves puede suponer, además, una jornada de enfrentamiento ya que el partido gaullista está organizando lo que espera sea una "gran manifestación de usuarios en favor del derecho al trabajo".

Si la opinión pública expresa en las encuestas una creciente simpatía hacia los huelguistas y una no menos creciente desconfianza respecto al Gobierno, la vida cotidiana de París también trasluce ese sentimiento. El anuncio de la requisa de autocares sólo ha servido para que una asociación de usuarios se preguntase por qué la medida no se aplicó antes. En las tiendas, los compradores se han lanzado a acumular azúcar, harina, pastas, leche y otros alimentos, como si se estuviesen preparando para un cerco guerrero.El embrollo en el que se ha metido el Gobierno ha hecho que estos últimos días se especulase con la posibilidad de unas legislativas anticipadas que devolviesen la oposición y el debate político al Parlamento .

La actual revuelta tuvo ayer un claro impacto negativo para el Gobierno y positivo para los socialistas y las fuerzas de izquierda con los resultados de la primera vuelta de una elección parcial, que sólo afectaba a siete escaños hasta ahora en manos de la actual mayoría. Dos de los candidatos de derecha fueron eliminados en el primer turno y dos de los otros cuatro que lograron pasar al segundo lo hicieron en condiciones muy desfavorables y tienen escasas posibilidades de ser reelegidos en la votación de dentro de dos semanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de diciembre de 1995

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