Crítica:Crítica
i

De magos y magias

¿Qué es lo que hace que una película tan atractiva de planteamiento como Hechizo en la ruta maya termine resultando una película en el borde mismo de la irritación? No resulta difícil responder a la pregunta: porque lo que comienza como una interesante comedia de tintes negros, con frecuentes guiños al cine de los cuarenta se convierte, sin previo aviso, en una desconcertante parodia del cine fantástico, que da muestras de un humor deslabazado y no siempre inspirado, y que se desliza en un final literalmente en caída libre, hacia lo más salvajemente arbitrario.Y esto es extraño tratándose de un filme que lleva la rúbrica de Claire Peploe, no sólo esposa de Bertolucci, sino sobre todo la autora de una deliciosa miniatura, Temporada alta, llena de humor zumbón y que goteaba una de sabiduría cultural y vital realmente cautivadora. Aquí, Peploe intenta contar la historia de una maga de teatro -Fonda- que, víctima de lo que parece a simple vista una desgraciada casualidad, huye a México en busca de una maga, ésta de verdad, que conjura poderosos elementos en el corazón de la selva lacandona, sólo para encontrarse con enigmas mayores: cuál es el límite de lo mágico, qué es el amor, por qué se traiciona un sentimiento.

Hechizo en la ruta maya

Dirección: Claire Peploe, Guión: C. Peploe, Robert Mundy y William Brookfield, según la novela Miss Shwnway waves a wand de James Hadley Chase. Fotografía: J. J. Campbell. Música: R. Hartley. Producción: L. Parker y D. Baldwin, EE UU-Francia, 1995. Intérpretes: Bridget Fonda, Russell Crowe, Jim Broadbent, D. W. Moffet, Paul Rodríguez, Euva Anderson. Estreno en Madrid: Plaza Aluche, Luchana y Gran Vía.

El problema de Hechizo... es que, sin mediar ningún aviso al espectador, reconvierte su sistema referencial y genérico, y de esa reconversión surge una nueva película, que bordea constantemente el ridículo y que en ocasiones cae en las profundidades de lo incomprensible. Cierto, lo que parece estar haciendo Peploe con su filme es, además de contar una apasionada historia amorosa, una reflexión, zumbona y divertida , sobre el conflicto que siempre subyace bajo las apariencias de lo real. Pero su seria puesta en escena no participa de ese espíritu alegremente desmitificador y, cuando lo hace, como en la secuencia final, carga tanto las tintas que parece ser obra de otra persona: para contar que las mujeres son capaces de entenderse por encima de las palabras no hacía falta un viaje tan largo.

Hechizo... aparece como un filme incompleto, extraña mezcla de elementos genéricos antagónicos; no exenta de afortunados momentos, y a la que da consistencia la presencia magnética de Bridget Fonda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de noviembre de 1995.