Cataluña expedienta a paleontólogos de Madrid por un nido de dinosaurio

Las normas autonómicas limitan las investigaciones de los científicos

Nieves López Martínez catedrática de paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, lleva cuatro años realizando con su equipo una investigación en la región de Tremp-Graus (Lérida y Huesca) y entre sus resultados está el descubrimiento de 300.000 huevos de dinosaurios. La Generalitat de Cataluña les ha abierto ahora un expediente -por expolio y hacer trabajo de campo sin permiso-, que podría acabar en una fuerte multa.

La normativa autonómica, diferente de la estatal, "impide a los paleontólogos realizar su trabajo, mientras que los expoliadores y comerciantes no están siendo vigilados", dice José Luis Sanz, un experto en dinosaurios conocido internacionalmente, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, y miembro del equipo.Desde 1991, 15 especialistas en paleontología y geología, dirigidos por López Martínez, llevan adelante un proyecto para investigar en la cuenca Tremp-Graus el límite entre la era secundaria y la terciaria, hace entre 70 y 60 millones de años. "Estudiamos", dice, "los cambios de los organismos vivos y del medio en este lugar, único en España y uno de los pocos de Europa en que está conservada una secuencia continua, un registro de todos estos cambios".

El equipo está integrado por expertos de las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, Salamanca y Montpellier (Francia), además de estudiosos de Lérida y cuentan con una financiación estatal con 11 millones de pesetas. Dentro de la zona de trabajo, encontraron los 300.000 huevos de dinosaurio en forma de cáscaras rotas embebidos en rocas en un área de 15 kilómetros cuadrados. Comunicaron su descubrimiento y estudio (realizado in situ con calcos, cartografia y mediciones) en la revista Nature el pasado 31 de agosto y tuvo enorme repercusión.

"Al parecer ahora se nos acusa de realizar trabajo de campo sin permiso en Cataluña, y de expolio" dice Sanz. Se ha insinuado que el asunto podría llegar a una multa de 35 millones de pesetas. "Se les ha abierto un expediente, que está en fase preliminar de recabar información y se les dará audiencia a los implicados, se les escuchará. No se puede adelantar nada respecto a qué acabará, si en multa, en amonestación...", dice Ramón Ten, responsable de Arqueología de la Consejería de Cultura de la Generalitat.

Depredadores

La zona de investigación, unos 4.000 kilómetros cuadrados, está a caballo de dos comunidades autónomas con más de 100 municipios. "Nosotros no hemos hecho excavación alguna, nos limitamos a tomar muestras geológicas, sobre todo de arcillas..."', explica López. "Sin embargo la zona está siendo expoliada por los depredadores, con martillos neumáticos y grupos electrógenos, para llevarse los restos expuestos [con huevos y huellas de dinosaurio]. El Museo de Isona está alarmadísimo y no se ha tomado medida alguna de protección".Un nido con siete huevos de dinosaurios en estado crítico de conservación, que los paleontólogos hallaron en la zona estudiada y llevaron a su laboratorio de Madrid -con permiso por escrito del Museo de Isona (Lérida)- para restaurarlo, es la única pieza que ha salido de la región, explica Sanz, quien recalca que además, su equipo ha invertido dinero en la restauración.

El problema de fondo reside en las diferentes normativas estatales y autonómicas sobre proteccíón de patrimonio. La Sociedad Española de Paleontología discutió el asunto en su última reunión en Jaca (Huesca) y ha expresado su preocupación.

"La situación es gravísima mientras que no se actúa contra los expoliadores" afirma López. "La legislación estatal, como la de la UNESCO" continúa, "considera patrimonio cultural sólo los restos humanos relacionados con el origen del hombre".

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