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FERIA DE ZARAGOZA

Retales y triunfalismo

Estaba escrito que pasase lo que pasase, ésta tenía que ser la mejor corrida de la feria pilarista. Y, sin duda, para la mayoría de los espectadores lo fue. Pero hay que comenzar por recriminar esa especie de limpieza de corrales de lujo en que se basó la corrida, en la que únicamente saltaron a la arena dos de los seis toros anunciados, quedando la cosa en reses de tres ganaderías, que a la postre fueron cuatro. Volvió a devolverse un inválido y algunos de los que se lidiaron fueron flojísimos. Se salvó algo de la quema, el noble quinto de Aldeanueva, también muy flojo y para el que, incomprensiblemente, hasta se solicitó la vuelta al ruedo.Esta vez, en tarde muy triunfalista, el que las reses doblasen repetidamente las manos, no fue óbice para que se aplaudiese todo o casi todo.

Diversas ganaderías-/ Joselito, Rivera

Seis toros: 1º, sobrero, de Zalduendo, blando; 2º, de Jandilla, con peligro; 3º y 4º, de El Torero, uno muy flojo y el otro parado y descompuesto; 50 y 60, de Aldeanueva, noble y flojo el primero y derrengado el otro, que se vino arriba, algo descompuesto.Joselito: ovación, oreja y dos orejas, tras aviso. Rivera Ordóñez: ovación, vuelta al ruedo y oreja. Plaza de Zaragoza, 14 de octubre. Octava de feria. Lleno.

Joselito tiene en esta plaza un especial trato de favor. Seguramente se lo ha ganado a pulso, pero la verdad es que ayer se le celebró todo, lo bueno, lo, menos bueno y hasta lo que no lo era nada, como los desarmes y las estocadas bajas. Además, sigue con él el despropósito iniciado en la feria anterior de que, por muy bien que toree, no puede sonar la música durante sus faenas, como muestra de "especial respeto". Sin tener en cuenta, sin embargo, la mayor o menor justicia de los trofeos que recibió, la verdad es que el madrileño estuvo muy torero y decidido toda la tarde, variado con el capote, serio y, responsable con la muleta. Al primero intentó no obligarle demasiado y fue empitonado aparatosamente al estoquearlo. Al flojo y casi parado tercero, lo muleteó con mando y temple por el pitón aceptable del toro, el izquierdo. Y al quinto lo toreó con suavidad y mando, muy relajado y torero, ovacionado con frenesí.''

Rivera Ordóñez se quitó de encima como pudo al peligroso Jandilla lidiado en segundo lugar. En el cuarto, la lidia fue un desastre en los dos primeros tercios y, claro, llegó a la muleta descompuesto, aguantando y tragando Rivera en un muleteo valeroso, pero desigual y no siempre templado. Volvió a estar muy decidido y valeroso con el sexto, con el que no siempre encontró la distancia y con muletazos mejores en el inicio que en el remate. La faena tuvo vibración, pero poca limpieza. Y la estocada volvió a caer baja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1995