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Reportaje:

Un 'agujero' en La Moncloa

Tres estudiantes subsanan un fallo en la conexión informática de Presidencia con la red Internet

"La informática de La Moncloa tenía un agujero", afirma Álvaro Martínez Echevarría, que a sus 23 años se ha convertido en uno de los más jóvenes asesores de Presidencia. Álvaro detectó un fallo de seguridad en la conexión de La Moncloa con Internet mientras trabajaba en su ordenador de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones de Madrid, donde estudia quinto curso de carrera. A pesar de los tiempos que corren, no aprovechó la circunstancia para penetrar en el sistema y copiar información, sino que, junto a otros dos compañeros, advirtió del fallo a los responsables y lo subsanó.El pasado agosto, mientras llevaba a cabo un barrido rutinario de Internet, descubrió que la ventana Moncloa tenía un serio fallo de seguridad. Esta ventana lanza a Internet información general sobre las actividades de Presidencia del Gobierno y, como todas las de estas características, permite que un usuario se conecte con ella por medio de las redes de telecomunicaciones. El fallo detectado por Álvaro radicaba en que "habían utilizado un programa para el correo electrónico que podía ser violado, permitiendo que un hacker (pirata informático) se introdujera en el sistema o que, incluso, lo infectase con virus informáticos". Algo a lo que Álvaro, en principio, no le dio importancia, aunque más tarde reparó en el posible riesgo que podría entrañar. Inquieto, llamó a La Moncloa e informó a Juan Manuel García Varilla, director de programa, quien recuerda cómo recibió, con gran sorpresa, aquella llamada: "Me explicaron lo que ocurría y se ofrecieron resolverlo ellos mismos, así que les dije que vinieran inmediatamente", afirma García Varilla. Cinco minutos bastaron para que Álvaro, junto con sus compañeros Roberto Lumbreras y Juan Céspedes, resolvieran el problema.

"Simplemente", explica Álvaro, "sustituimos el programa por una versión más segura y blindada contra los hackers" Una solución bien simple, aunque, como reconoce García Varilla, "nosotros no nos habíamos dado cuenta, pero ellos miraron de arriba abajo el sistema y, como saben más que nosotros, lo resolvieron inmediatamente".

A pesar de la rapidez con la que los funcionarios de La Moncloa buscaron una solución para este fallo, el riesgo nunca alcanzó niveles alarmantes, en opinión de García Varilla, quien entiende que "se trataba de un fallo teórico, ya que nadie había penetrado aún en el sistema, y si alguien lo hubiera hecho tan sólo habría podido, obtener información poco relevante, como el nombre de los usuarios".

Tanto si el problema era grave como si no, los tres jóvenes informáticos abandonaron el complejo de La Moncloa sin más remuneración qUe la de haber demostrado su civismo. Como premio a su civismo, Álvaro, Roberto y Juan serán invitados a la próxima inauguración oficial de la ventana Moncloa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de octubre de 1995