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Entrevista:

Hoy no quieren ciencia básica, pero piden resultados"

Edward Lewis, de 77 años, premio Nobel de Medicina desde el pasado lunes, nunca ha sido un hombre, apresurado. En 1978, cuando llevaba más de 30 anos trabajando en el grupo de genes que han acabado dándole la gloria, se dejó persuadir, al fin, para enviar un manuscrito con sus hallazgos a la prestigiosa revista Nature. Los editores quisieron devolverle el manuscrito para que lo simplificara e hiciera algunas modificaciones. Un científico británico, con influencia en la revista, y que conocía bien a Lewis, reaccionó de esta forma: "Ni se os ocurra devolverle el manuscrito. ¡Puede tardar otros 30 años en mandarlo!".

La Academia reconoce ahora que los genes de Lewis "pueden contribuir a explicar las malformaciones congénitas humanas". En los años cuarenta, cuando Lewis los descubrió en una mosca, tal objetivo era impensable.

Pregunta. ¿Por qué empezó a trabajar en esos genes, a los que nadie daba importancia por entonces?

Respuesta. Cuando empecé estaba interesado en un problema de genética pura: si ciertos grupos de mutaciones pertenecían todas al mismo gen o a varios genes juntos y con funciones relacionadas que se habrían originado por duplicación. Era una investigación básica sobre genética la que condujo a estos descubrimientos. Quiero hacer énfasis en eso, porque ahora la gente no lo entiende, no quieren financiar la investigación básica y no piensan más que en obtener resultados mañana.

P. ¿Qué pensó cuando supo que los genes que usted había descubierto en la mosca eran fundamentales también en los seres humanos?

R. Yo ya había supuesto que estarían en los anélidos [del grupo de la lombriz de tierra], pero cuando supe que funcionaban en los vertebrados, en los humanos, realmente me impresionó. Fue muy emocionante saber que los resultados de las moscas pueden aplicarse tan lejos.

P. ¿Es impredecible la dirección que tomará una investigación?

R. En gran parte. Fíjese: yo quería encontrar ejemplos de genes duplicados, que Calvin Bridges había predicho al observar ciertas bandas en los cromosomas. Acabé encontrando los genes hox, y aquellas bandas de Bridges resultaron no tener nada que ver con duplicaciones ni nada parecido. Sin embargo, su hipótesis estimuló los experimentos que han dado lugar a todo esto. Es algo usual, la verdad acaba saltando de lugares inesperados.

P. Sus colegas dicen que usted es a la vez un genio y una bellísima persona. ¿Cómo lo consigue?

R. Pues muy fácilmente, porque la verdad es que no soy ningún genio. Aprendí a hacer ciencia con Sturtevant, con él aprendí el método científico. Sturtevani era maravilloso, un, enorme científico, pero nunca llegamos a estar tan sobreexcitados como para volvernos irracionales.

P. ¿Cómo conoció a su colega español Antonio García Bellido?

R. A través de Haddom, a quien conocía bien, y en cuyo laboratorio trabajó Gurcía Bellido. Antonio tiene una increíble habilidad manual, y es al mismo tiempo un verdadero genio. Es la persona más creativa que he conocido en mi vida. Pasábamos el día discutiendo ideas cuando estuvo en mi laboratorio.

P. Cómo valora el trabajo de otros grupos españoles en áreas relacionadas con la suya?

R. Aparte de García Bellido, el más relacionado con estos genes ha sido el laboratorio de Ginés Morata. Ginés hizo un trabajo de primera magnitud, que simplificó y aclaró la comprensión de estos genes en drosólifa, al demostrar cuáles eran sus componentes principales.

P. Usted ha sido definido a veces como un inconformista, una especie de disidente científico.

R. El único sentido en que eso puede ser cierto es en mis primeras hipótesis genéticas. Desafié una idea establecida, la de los alelos [variantes mutantes] múltiples de un solo gen. Me di cuenta de que podrían en realidad ser genes separados. Esto fue, desde luego, una idea disidente en la época.

P. ¿Cree usted que esa disidencia es esencial para el progreso científico?

R. Creo que hay que mantenerse desafiando a los dogmas, que no hay que darlos nunca por absolutamente ciertos, como si estuvieran por encima de toda duda.

P. ¿Qué haría si volviera a tener ahora 23 años?

R. Haría exactamente lo mismo. Genética de Drosophila. Ahora estaría más interesado en entender la relación de la secuencia del ADN con su interpretación. Pero entiendo que para los jóvenes ésta sería una decisión muy dura, porque ya hay mucha gente muy buena trabajando en esto. No envidio a los jóvenes.

P. ¿Cuál es el principal problema que tiene planteadada biología?

R. Comprender lo que significan las secuencias de ADN. Pronto tendremos las secuencias completas del genoma humano. Entonces aparecerán, por ejemplo, todos los genes hox que hay en nuestra especie. Es importante que podamos interpretarlos.

P. Todo sus colegas se han felicitado por el premio. Se diría que todos lo esperaban desde hacía tiempo.

R. La razón más probable es que ya soy muy viejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de octubre de 1995

Más información

  • EDWARD B. LEWIS - PREMIO NOBEL DE. MEDICINA 1.995