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La violencia sufrida en la infancia se queda grabada en la química del cerebro

La violencia y la crueldad con los niños parece quedar marcada en la química del cerebro, y esos cambios bioquímicos pueden ser la vía por la que un niño se convierte en un adulto violento. Hacia esta conclusión apuntan varios trabajos dé investigación presentados en una reunión. organizada por la Academia de Ciencias de Nueva York.En un estudio realizado con hamsters, según el cual los animales que fueron sometidos amenazas y agresiones durante la infancia se desarrollaron como adultos agresivos, se han descubierto alteraciones de las conexiones cerebrales en dos neurotransmisores que regulan la agresividad.

Paralelamente, en la reunión se han presentado los resultados de varios estudios realizados a largo plazo con grupos numerosos de personas en los que se deduce que los niños que son víctimas de abuso o de abandono desembocan en adolescentes especialmente violentos.

En la investigación con hamsters, realizada por neurólogos del centro médico de fa Universidad de Massachusetts, se han descubierto modificaciones en la vasopresina, una sustancia cerebral implicada en la regulación de impulsos agresivos del animal. En concreto, las células sintetizan menos cantidad de esta sustancia, lo que, al parecer, hace que los receptores de la misma sean más sensibles. Sin embargo, los animales que sufren violencia durante la infancia segregan mayor cantidad de otro neurotransmisor, la serotonina, implicado en la contención de los impulsos agresivos.

"Normalmente, la vasopresina facilita la agresión y la serotonina la inhibe, pero el sistema no funciona demasiado bien en estos hamters y reaccionan de forma demasiado tímida o con una explosión de agresión, dependiendo de si están frente a un animal de igual tamaño o frente, a una víctima potencial", explica el investigador Craig Ferris.

La disminución de la serotonina parece típica también de los seres humanos adultos que manifiestan comportamientos más violentos, según estudios en que se han inyectado sustancias que estimulan a receptores implicados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de octubre de 1995