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La Corona de los Andes sale a subasta en 500 millones de pesetas

La joya de la orfebrería colonial ha estado oculta desde 1964

La Corona de los Andes, una pieza singular de la orfebrería colonial española de final del siglo XVI, realizada en oro macizo y 450 esmeraldas colombianas, será subastada el próximo 20 de noviembre en la sala Christie's de Nueva York con un precio estimado de tres a cinco millones de dólares (de 375 a 625 millones de pesetas). La joya, presentada ayer en Madrid, se exhibe también hoy al público en la sala de la casa de subastas. (Antonio Maura, 10), dentro de una gira mundial.

El director del departamento de plata de Christie's Nueva York, Christopher Hartop, y la presidenta de la firma en España, Casilda Fernández-Villaverde, no se atrevieron ayer a dar una cifra de remate de la subasta de la Corona de los Andes ni su posible destino. Sólo adelantaron que existía una gran expectación por la salida pública de la joya, cuyo paradero se desconocía desde su última exhibición en una gira por Estados Unidos en 1964.Los organizadores señalaron el interés despertado en especialistas y coleccionistas, así como por parte del Gobierno colombiano. También afirmaron que no han tenido conversaciones con instituciones españolas. La subasta se produce en un momento de auge del mercado latinoamericano, según Christopher Hartop, primero en pintura y ahora en plata y oro. La falta de antecedentes -la pieza La Cruz de las Maravillas, de la misma época, se subastó en 1992 en 50 millones de pesetas- impide, según los expertos, -avanzar cifras.

Junto a la exhibición de la Corona de los Andes, en una urna de seguridad, se han colocado paneles explicativos de su historia y peripecias a lo largo de tres siglos, desde la ciudad colombiana de Popayán, que prometió la corona más hermosa del mundo a Nuestra Señora de Asunción por haberles librado de la peste de 1590, al la compra en 1936 por un consorcio de Estados Unidos a iniciativa de un comerciante de gemas de Chicago. Tras su exposición en 1964, la pieza permanece perdida hasta la actualidad, en que la Subasta su dueño, descendiente de uno de los miembros del consorcio.

La corona, de 34,5 centímetros de alto y 52 de circunferencia, tiene un peso total de 2,18 kilos y una calidad de oro de I8-22 quilates. Todas las joyas, en un total de 450 esmeraldas, se distribuyen entre la banda y la diadema. La esmeralda más grande es la esmeralda de Atahuelpa, una piedra de talla rectangular de 15,80 por 16,15 milímetros.

La pieza, construida en seis partes, requirió seis años de trabajos por 24 orfebres y lapidarios. Tras el diseño original se añadieron los arcos en el siglo XVIII, con más aportaciones de esmeraldas y de orfebrería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de septiembre de 1995