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El hijo del presidente Kovac, secuestrado en Eslovaquia, acaba detenido en Austria

Michal Kovac, primogénito y favorito del presidente de Eslovaquia, del mismo nombre, sufrió uno de los secuestros más turbios y espectaculares en la historia del nuevo país y que acabó en una celda en Austria. Michal, de 34 años, conocido en Bratislava por sus extravagancias de nuevo rico, se levantó el jueves, tarde como siempre, para ir al trabajo en su Mercedes 190. A las 11.30, cuando llevaba cinco minutos conduciendo, fue interceptado por dos automóviles, uno de ellos un Seat Toledo color rojo, y ocho hombres encapuchados le obligaron a dejar el volante a punta de pistola y lo arrojaron al asiento trasero del automóvil. Según Kovac, uno de los secuestradores vestía un uniforme que no pudo identificar, le esposó las manos y encañonándole le obligaron a tragar un litro y medio de whisky. En el trayecto, con los ojos vendados, fue torturado.

Seis horas después del secuestro, una voz anónima masculina hablando en alemán con acento eslavo hizo una llamada telefónica al puesto de gendarmería de Hainburg, en Austria, a 40 minutos de la capital eslovaca, y les avisó de que el hijo del presidente se encontraba tirado en su Mercedes a pocos metros de la comisaría. La misteriosa voz explicó además que Kovac era un prófugo de la justicia y que sobre él pesaba una orden internacional de captura.

Borracho y hambriento

Borracho, hambriento y con maguIladuras, Kovac se alegró al ver a los uniformados austriacos, pensando que su pesadilla terminaba. Su padre, de vacaciones en el este de Eslovaquia, llegó a la medianoche a Austria y le acompañó en la habitación de un hospital cercano hasta las cuatro de la madrugada. Horas después, los gendarmes le enviaron al juzgado de Viena, donde el secuestrado está detenido en prisión preventiva, después de que la Fiscalía de Múnich, en Alemania, pidiera su extradición y la Interpol confirmara que había una orden de detención contra él por delitos económicos. Según las autoridades alemanas, Kovac es responsable de un fraude por "varios millones de dólares" por negocios ilegales entre varias empresas alemanas con la firma eslovaca Technopol.Si el Ministerio de Justicia austriaco acepta entregar a Alemania al presunto delincuente, el presidente Kovac se enfrentará al peor escándalo de su carrera política, lo que deleitará a su contrincante y primer ministro Vladimir Meciar, temeroso del informe del presidente sobre el Estado de la nación programado para el próximo día 6.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 1995