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VENDIMIA TEMPRANA Y NOCTURNA

Carlos Falcó, marqués de Griñón , viticultor de cuerpo y alma, estrenó el pasado martes la fórmula de la vendimia nocturna en su finca Casa de Vacas, en Malpica de Tajo (Toledo). Doce vendimiadores, hasta las siete de la madrugada, armados con los alicates clásicos para cortar los racimos y focos de escalador en la frente para iluminar las cepas, escenifica ron una noche fantástica e interrogante cuando al fondo se divisaba la casa solariega de la finca, lindante con una ermita de hace 200 años, que parecía bendecir el rito ya bíblico del vino. Los calores pesados de la zona han precipitado la vendimía de una uva que también madura fácilmente: se trata de la mítica uva blanca de chardonay, de grano pequeño, dulce, reina de la Champaña francesa, de California, Australia, Sur áfrica y de dos hectáreas y me dia de este viñedo del Dominio de Valdepusa griñoniano que este año de cosecha buena, puede aportar a su bodega unos 20.000 kilos de uvas. La vendimia nocturna evita los calores del día que favorecen el estallido del grano de uva y, ya en los tanques de la bodega, forzaría la fermentación rápida con de trimento del sabor y aroma de esta uva que sabe a manzana golden. "Lo importante es saber mover las manos para. cortar con rapidez y limpieza", nos dice Marciana, la vendimiadora de estas tierras de Malpica con más oficio. Tamara, la hija de Falcó, resistió cortando racimos y más bien pelando uvas hasta las dos y media de la mañana. La plantación y emparra do de las cepas de estas viñas responde a las dos técnicas más modernas del mundo de la viticultura: posicionamiento vertical de los sarmientos (VSP) o al sistema lira, que favorece que la mayor cantidad de uva sea de la máxima calidad. En cajas de 19 kilos, amontonadas en tractores, a lo largo de la noche, las uvas llegaron a la prensa, después al tanque para que en dos o tres días se eliminen las materias nocivas y, por fin, el mosto en barrica chupará madera duran te tres, cuatro, cinco meses, o más, según el gusto, para en dos años, y menos también, beber un buen vino o un gran vino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de agosto de 1995