Eugenio de Nora critica el tópico de poesía social como "un rótulo vacío"
Hablar de poesía social se ha terminado por convertir en un saco sin fondo, o una manta, zamorana que encubre cualquier posibilidad mínima de matiz, según denunció ayer el poeta Eugenio de Nora, Uno de los escasos supervivientes de la, inmediata poesía de posguerra, a propósito de la conmemoración del medio siglo de la publicación -clandestina- de su primer libro, Pueblo cautivo.
El propio marco de la Residencia de Estudiantes en que De Nora escribió parte del poemario, cuando estuvo hospedado a su llegada a Madrid, fue ayer testigo también de la celebración de estas bodas de oro del autor con su poesia, en la que participaron Claudio Sánchez Albornoz, promotor de aquella primera edición -a "cargo del sindicato clandestino de la FUE (Federación Universitaria Escolar), al que ambos pertenecían-, y Fanny Rubio, responsable de la reedición del libro, en 1978.
"El adjetivo de poesía social es un rótulo vacío que acaba por estigmatizar al poeta que se le aplica, y que no tiene en cuenta, en todo caso las diversas cronologías e intersecciones éticas y estéticas que caben en ese tópico", expone el poeta leonés, mucho más contento con el calificativo de "poesía civil o testimonial" aplicado a su trabajo.


























































