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Chernomirdin sale reforzado

Mientras se resolvía la crisis de los rehenes en Chechenia, el jefe del Gobierno, Víktor Chernomirdin, se preparaba en Moscú para afrontar el voto de censura de la Duma Estatal de Rusia, que está incluido en el orden del día de la sesión parlamentaria de hoy, pero que podría demorarse hasta el viernes si así lo decide la votación que decide el temario definitivo. Gracias a su actuación durante el pasado fin de semana y a la liberación de los rehenes, el jefe del Gobierno tiene ahora más posibilidades de salir triunfante de la moción.Algunos de los sectores interesados en derribar al Gobierno lo están también en mantener un contrapeso fuerte al presidente Boris Yeltsin, y Chernomirdin ha comenzado a ejercer con éxito ese papel. Cabe la posibilidad de que el debate parlamentario se concentre en los ministros representantes de los poderes fácticos.

Por su parte, Yeltsin, que desde su llegada de la, reunión del grupo de los siete países más industrializados del mundo en Halifax. (Canadá) sólo había aparecido una vez ante los ojos de la prensa -el domingo, a media luz y con mal aspecto-, dio ayer su bendición a las iniciativas de Chernomirdin en la crisis de los rehenes, durante la cual, según dijo, había estado en contacto con el jefe del Gabinete una vez cada hora por lo menos.

El presidente aseguró que tiene intención de firmar la ley de elecciones a la Duma Estatal hoy y dio unas banales explicaciones sobre la diferencia entre "un tiro por la espalda" y "un tiro de costado" al asegurar que no dejará de investigarse la muerte de la periodista Natalia Aliakina tras pasar un control policial ruso en Budiónnovsk.

Antipatía por Kovaliov

La crisis de los rehenes también ha dejado víctimas políticas en Moscú. La antipatía por Serguéi Kovaliov, jefe de la Comisión de Derechos Humanos adjunta al presidente ruso, se ha exarcerbado en medios de los poderes fácticos de Rusia, informa Rodrigo Fernández. "¿Por qué no se llevan a Serguéi Kovaliov a defender los derechos humanos de los vascos en España?", exclamó el jefe del Servicio Federal de Seguridad de Rusia,(SFS), Serguéi Stepashin, dirigiéndose a este corresponsal.

Mientras Stepashin esperaba su coche oficial en Budiónnovsk, Kovaliov era uno de los rehenes de la caravana del jefe del comando, Shamil Basáiev, y también ahí, en opinión del jefe del SFS, su papel era negativo. "Anoche ,[Kovaliov] estuvo intentando convencer a los chechenos de que íbamos a lanzar unos gases... " señaló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 1995