Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COMANDANTE MANUEL CORTÉS 'CASCO AZUL' ESPAÑOL

"Me sacaban todos los días y me colocaban en el centro de la pista"

"Me sacaban todos los días a las siete de la mañana y me colocaban en un vehículo desvencijado en el centro de la pista de la base aérea de Banja Luka, sobre el calor acumulado en la pista y bajo los rayos de un sol de justicia, con un soldado serbio cerca. Daba gracias al cielo cuando llovía por darme algo de agua", declaró ayer el comandante español Manuel Cortés Méndez, liberado el martes junto a otros 107 cascos azules por las fuerzas serbias de Bosnia tras 12 días de cautiverio.Los soldados serbios le arrestaron y le comunicaron el 25 de mayo que, por haber participado dos cazas españoles de la OTAN en los bombardeos encargados por la ONU, estaba condenado a situarse en el centro de la pista de la base aérea de Banja Luka (bastión serbio de Bosnia), para ser el primero en perecer en caso de un nuevo ataque.

Había llegado a Bosnia en febrero pasado y, hasta ser detenido, siempre se desplazaba en compañía de un oficial de enlace serbobosnio que tomaba nota de sus paseos e insistía en que le servía de protección. Su cometido de escudo humano concluía al anochecer, cuando se retiraba a unas dependencias cercanas a pasar la noche, tras un rancho de macarrones, alubias o arroz.

El comandante Cortés no tenía miedo a posibles ataques de la OTAN porque sabía que Banja Luka no sería objetivo de la aviación aliada, ni siquiera en el caso de que la organización recibiera orden de la ONU de "enseñar los dientes". Si él estaba en medio de la pista, le decían sus captores, nadie podría aterrizar para intentar liberarlo, ni los serbios despegar y violar con ello la zona de exclusión aérea impuesta por la ONU y hacerse así merecedores de un nuevo castigo.

"No hablaba casi con nadie, a veces encontraba algún serbobosnio que sabía un poco de inglés, pero surgió un malentendido y me lo prohibieron, aunque conseguí que un oficial de enlace fuera a mi hotel y me trajera tabaco", comentó.

El comandante Cortés explicó su liberación en estos términos: "No sabía adónde me iban a llevar cuando en la tarde del martes me dijeron que subiera a un autobús que partió en dirección desconocida, pues también podía significar que nos cambiaban de emplazamiento". "Me han dicho que no podré volver a territorio serbobosnio porque estoy en la lista negra", agregó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de junio de 1995