ESPACIO: EXPERIMENTOS EN ORBITA

Trece universidades, en el microsatélite 'Venus'

Trece universidades y centros de investigación de Europa y Latinoamérica esperan tener listo para el año 2000 el microsatélite educativo que se denominará Venus. La idea surgió a finales de abril, cuando se creó la Organización de Recursos Básicos para la Investigación Tecnológica Aeroespacial (ORBITA), una red de universidades e instituciones interesadas en implicar a los estudiantes en la tecnología aeroespacial. "En ese momento, vimos que era muy interesante hacer un satélite hecho por los estudiantes como apoyo a las actividades educativas", explica.El interés de este microsatélite es puramente educativo. "Lo importante es diseñar el satélite, fabricarlo, operarlo desde tierra... y que todo se haga con gran participación de los alumnos", explica Ángel Sariz, de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronaúticos, centro que lidera el proyecto. El nuevo ingenio, de unos 50 kilogramos de peso, se pondrá en órbita a unos 800 kilómetros de altura con un cohete Ariane 5. El pequeño satélite, que se espera esté listo para el año 2000, llevará a cabo experimentos de microgravedad, comunicaciones",control de actitud y de medidas de composición atmosférica.

Los costes del satélite serán compartidos por todos los grupos. "Nosotros lideramos el proyecto porque somos el único grupo con experiencia en el desarrollo y montaje de un satélite completo, además de la estación de tierra", añade este ingeniero. La integración y los ensayos del satélite también está previsto que se hagan en esta escuela.

Por otra parte, el lanzamiento del UPM-Sat 1, el primer satélite universitario español, puesto a punto por este centro, ha sido aplazado hasta el 7 de julio, debido a un retraso de la carga principal del lanzamiento, el satélite militar franco-italo-español Helios.

El IPM-Sat 1, en el que se hani nvertido 190 millones de pesetas, operará durante un año y realizará experimentos sobre puentes líquidos en microgravedad y nuevas tecnologías de paneles solares y mensajería electrónica. El equipo está trabajando ya en la segunda generación del UPM-Sat, bautizado con el nombre de Misión Matías. También pesará 50 kilos, pero la carga útil se dedicará a análisis de la composición de la atmósfera terrestre, bajo la responsabilidad del Instituto de Astrofísica de Andalucía. "Al ser un modelo posterior nos da tiempo a hacer las cosas un mejor", señala Sanz. "Trataremos de poner algún tipo de redundancia en ciertas partes del satélite para aumentar su fiabilidad, pero seguirásiendo de 50 kilos".

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