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35ª JORNADA DE LIGA

Hay lugar para el milagro

El Deportivo renueva a Bebeto y alarga la Liga derrotando claramente al Betis

XOSÉ HERMIDA El Deportivo coronó el primer puerto. Ya está en Europa, su principal objetivo de la temporada, y partir de ahora vuelve al territorio de los sueños, el mismo en que se ha movido en los tres últimos años. ¿Será capaz el Deportivo de torcer la historia y colocar al Madrid al límite de su capacidad nerviosa?. De momento, los coruñeses no tienen nada que perder. Y disponen además de, Fran, un futbolista excepcional, que anoche volvió a demostrar que con él en un terreno de juego siempre habrá un lugar para el milagro. Él solo acabó con un Betis, que recibió el justo castigo a su mezquindad.

El Betis se presentó en Riazor macizo como un muro de acero y lo apagó pagando. Tanto empecinamiento puso el Betis en la defensa de su trinchera, que los cuatro hombres de la retaguardia apenas se movieron del área. Los andaluces inquietaron poco, y siempre fue Stosic. Pero la suerte del partido estaba en pies gallegos. El Depor manejó el balón porque el Betis no lo quería y lo distribuyó con fluidez cuando jugaba de espaldas a la portería. Pero a la hora de encarar la puerta, se tropezaban con el, hormigón verdiblanco.

Sin embargo, el genio de un sólo hombre puede valer que la artificiosidad de todas las malditas pizarras. Fran lo demostró cuando se moría el primer tiempo, a modo de lección para el ultraconservadurismo bético. En un barullo en el área el balón se pegó a su bota y nadie se la quitó. Ni cuando le acosaron tres defensas ni cuando se fue hasta la línea de fondo y Jaro pareció cerrarle todos los caminos. Fran tuvo entonces una respuesta magistral. Le colocó al portero un impresionante gorro que cayó a pies de Aldana, presto para marcar. Una maravilla de un jugador con un talento incomparable, sólo discutido por la ceguera de los que pretenden convertir el fútbol en algo muscular.

El alarde de Fran invadió el esta dio de belleza y transformó a todo el mundo: al Deportivo, al Betis y al público, expectante y frío hasta entonces. Los coruñeses salieron en la reanudación con una fe que hasta entonces ni se había intuido. Manjarín, generoso como nadie en su esfuerzo, tuvo el gol dos veces, pero Jaro se mostró muy vivo. También el Betis ganó en atrevimiento.

Hasta que el maestro actuó de nuevo. Acarició levemente la pelota con esa zurda tersa y desconcertante que ha sostenido en pie a su equipo durante toda la temporada. Aldana llegó otra vez desde atrás para cabecear aquel balón celestial. Arsenio, con quien protagonizó una absurda pelea dialéctica hace algunas semanas, decidió premiar a Fran sustituyéndole por su hermano. Riazor, tantas veces hipercrítico e inflexible con sus hombres, le despidió puesto de rodillas.

Hasta 1997

La noche fue completa cuando se: conoció que Bebeto renovó por dos temporadas, hasta 1997. Después de tantas versiones de marcha lo que ha quedado para posibles cambios de opinión es una cláusula de rescisión de contrato cifrada en 2,5 millones de dólares (unos 300 millones de pesetas), si se fuese a Brasil y de 3 -360- si es a cualquier otra parte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 1995