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SISTEMA CARDIOVASCULAR

El 50% de los hipertensos no sigue el tratamiento ordenado

Aunque no existe un censo oficial, se calcula que entre un 20 y un 23% de la población adulta española es hipertensa, y el porcentaje se eleva hasta el 40% a partir de los 65 años. Al tratarse de una enfermedad crónica que requiere un tratamiento de por vida, los afectados suelen ser indisciplinados y no cumplen como debieran las recomendaciones médicas. 500 especialistas reunidos en Alicante, han coincidido en afirmar que un tercio de los paciente respeta las órdenes del médico, otro tercio cumple el tratamiento sólo "a veces", y el resto hace caso omiso.Los médicos estiman que muchos hipertensos no necesitarían recurrir a los fármacos si respetaran rigurosamente las medidas higiénico-dietéticas base de la terapia. El control de la alimentación con reducción de la dosis de sal, la práctica de ejercicio moderado, el abandono del tabaco y la pérdida de peso son recomendaciones que el paciente recibe con desagrado, y que solo respetan dos de cada 10 enfermos.

Más asombroso resulta conocer que la mitad de los hipertensos no vuelve al médico para confirmar su diagnóstico una vez detectada la enfermedad. De los casos confirmados, también la mitad abandona el tratamiento a lo largo del primer año.

Para el doctor Jaime Merino, presidente de las jornadas, al español se le plantea el reto de superar hábitos nada aconsejables, y sobre todo responsabilizarse de su salud y, su enfermedad. Para ello, es "absolutamente imprescindible" una medición periódica de la tensión arterial, que podría llevarse a cabo cada año o, a lo sumo, con carácter bianual, aunque se esté sano. En casos de hipertensión declarada, basta con hacerlo cada tres meses.. "Abusar de estas mediciones cada semana o cada 15 días no es necesario, porque las oscilaciones de tensión no son dramáticas", aseguró. Los estudios confirman que existe una estrecha relación entre hipertensión y obesidad. Cuando los pacientes gruesos pierden peso logran rebajar con mayor facilidad su tensión. El tabaco también potencia los riesgos de hipertensión, y las mujeres jóvenes fumadoras quedan desprotegidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de mayo de 1995