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Siniestro Total recoge la antorcha que han abandonado los cantautores

El grupo gallego reivindica el ejercicio de la crítica social

Parece contradictorio, pero Siniestro Total ha llegado a la madurez. Musicalmente, su último trabajo, Policlínico miserable -un disco que es un misterio geométrico porque anuncia tres caras-, aporta una presencia mucho más sólida que en sus traba jos anteriores, sin por ello haber perdido la frescura y potencia que le ha caracterizado. Las letras de sus canciones siguen el tono irónico de siempre, y ellos reclaman para el rock el papel ya olvidado de los cantautores, que, en su opinión, han perdido su sentido de la crítica social."Esto no es más que una huida hacia adelante", dice Julián Hernández, cantante y guitarra del grupo."En la música, y especial mente en el rock, hay dos mane ras de pensar", añade. "Una de ellas es que puede haber una fidelidad a unos principios inamovibles, por ejemplo, el punki rock de Los Ramones, que siempre hacen lo mismo. Es una fidelidad que lleva a un callejón sin salida. Nosotros seguimos pensando igual, pero no estamos en casillados en un estilo", dice.

Precisamente, esta movilidad entre estilos es uno de los rasgos de este nuevo álbum, el número 11 de su discografía, grabado en los estudios Arden (Memphis) y producido por Joe Hardy. Para hablar de ello hay que hacer referencia desde el blues al funky, y desde el punki al jazz más clásico. Pero todo dentro del espectro de la música norteamericana.

Las letras siguen estando, en su mayor parte, cargadas de sarcasmo y humor negro, tocando temas de actualidad-corrupción política y financiera, los conflictos pesqueros y la hipocresía en tomo a los problemas de la drogas- y su reflejo en nuestros tiempos, muy en la línea de la canción protesta. "No es la primera vez que nos lo dicen, y en cierta medida estamos de acuerdo", afirma Julián. "Ahora que parece que los cantautores se dulcifican en ese sentido, nosotros retomamos lo que ellos están abandonando. Ahora que se supone que hay cierta reivindicación del cantautor, éstos van hacia lo minúsculo, hacia las cosas pequeñas de la vida, esas pequeñas alegrías que nos da el sentirnos en la presencia de Cristo, o así. Algo lamentable".

"Lo que- pasa con eso que hay un arma cojonuda, que la gente tiende a confundir muchas veces, y que es el humor. Es muy fácil decir que la mili es mala, pero si uno lo mira con cierta perspectiva y humor, se pueden decir cosas mucho más críticas y más bestias, y además, no te meten en la cárcel".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de mayo de 1995