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CRISIS MONETARIA INTERNACIONAL

El severo plan de ajuste de México frena de momento el descalabro de sus mercados

México logró ayer estabilizar parcialmente sus convulsionados mercados financieros, tras varios días de continuas bajas, que habían llevado al país al borde del abismo. El anuncio por parte del Gobierno el jueves por la noche de un draconiano plan de ajuste, que implica una pérdida brutal de poder adquisitivo para los trabajadores mexicanos y casi doblará la tasa de desempleo, sentó bien a los agentes económicos. Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional elogiaron el programa, la Bolsa, subió un 3,21%, la divisa ganó un 17% y cerró a 6,28 pesos por dólar. El Ejecutivo respiró aliviado.

La magnitud del ajuste al que se enfrentan los mexicanos, tras la devaluación del pasado 20 de diciembre, quedó al descubierto él jueves por la noche. El secretario (ministro) de Hacienda, Guillermo Ortiz, nervioso, compareció ante el país para dar a conocer el plan económico de emergencia con el que el Gobierno trata de evitar la bancarrota. El programa, que prevé alzas generalizadas de impuestos, gasolina, electricidad y una reducción del gasto público de casi el 10%, no ha logrado el apoyo de ningún sector social. Tras varios días de negociaciones infructuosas, el Gobierno de Ernesto Zedillo, aislado hasta de sus propios aliados tradicionales, se ha visto obligado a presentarlo en solitario.El anuncio, que ha causado un profundo malestar en la sociedad mexicana, no podía ya retrasarse más. En un esfuerzo de sinceridad que trata de recuperar la confianza de los inversores extranjeros, Ortiz dejó de lado las irreales previsiones oficiales de inflación (19%) y crecimiento (1,5%) para este año y advirtió que se acercan tiempos duros para los mexicanos.

El Gobierno estima ahora que los precios subieron un 42% y la economía caerá un 2%. Como consecuencia, habrá 700.000 nuevos desempledos, que, sumados al cuarto de millón que ha ya producido la crisis, doblarán la actual tasa de paro. En México no existe seguro de desempleo de ningún tipo.

Sin salida fácil

"No hay salidas fáciles", reconoció el responsable de la economía mexicana, antes de detallar los aumentos de precios decididos. El impuesto sobre el valor agregado (IVA) pasará del 10% al 15%. La gasolina subirá un 35% de forma inmediata. La electricidad y el gas, un 20%. Estos precios seguirán subiendo un 0,8% adicional cada mes durante el resto del año.La forma con la que el Gobierno mexicano trata de compensar a los trabajadores por estas medidas, que suponen una acentuada merma de su poder adquisitivo, es bien escuálida y hace temer a los analistas políticos un estallido de descontento social.

Ortiz anunció tan sólo un aumento del 10% para los empleados que cobren el salario mínimo, dejando el resto a la libre negociación de las partes. Al cambio de ayer en México, de 6,28 pesos por dólar, un trabajador recibe un sueldo mínimo de 2,3 dólares por una jornada de ocho hora s.

En materia monetaria, el plan no contiene ninguna novedad. A pesar de las reiteradas peticiones de los empresarios, el peso seguirá flotando, porque el Banco de México carece de las reservas de divisas necesarias para fijar cualquier tipo de cambio. El Gobierno confía, ya que no puede hacer otra cosa, en que el dólar se estabilice alrededor de los seis pesos este año.

Para amortiguar en lo posible las negativas consecuencias de una divisa errática, el responsable de la economía mexicana recordó las iniciativas anunciadas la semana pasada por el banco central: creación de un mercado de futuros del peso e introducción de una nueva moneda, las llamadas unidades de cuenta, que se utilizarán en operaciones financieras y tratarán de disminuir los tipos de interés reales que pagan las empresas. El Banco de México se compromete a restringir con severidad el crédito interno.

La Casa Blanca, que ayer liberó un segundo tramo de 3.000 millones de dólares de su paquete de ayuda de 20.000 millones a México, mostró su entusiasmo por el coraje político de Zedillo al anunciar este plan. Para el secretario del Tesoro estadounidense, Robert Rubin, se trata de "un rograma económico sano". En términos similares se expresó el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el interior del país, los ánimos no eran tan exutantes. Tanto sindicatos como empresarios, tradicionalmente aliados del Ejecutivo dentro del peculiar sistema político mexicano, abandonaron ayer a Zedillo, indignados por la dureza del ajuste. Los dirigentes de la patronal pronosticaron quiebras masivas, mientras los sindicatos advertían que los trabajadores están al límite de sus fuerzas.

Problemas empresariales

José Luis González, dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Copermex), aseguró que las empresas "no resistirán los aumentos de los salarios, de las tarifas eléctricas y del teléfono" y pidió al Gobierno que sacrifique "un poco la inflación para mantener la planta productiva".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de marzo de 1995

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