Cueto y Campoamor exponen su particular visión del paisaje

Fue una casualidad. Santiago Cueto y Manolo Campoamor han dedicado los últimos meses a pintar paisajes cada uno por su lado, hasta que la galería del Progreso de Madrid decidió reunir a los dos pintores figurativos. Paisajes da nombre a una exposición en la que los dos artistas presentan conjuntamente su particular y lúcida interpretación de un género clásico en la historia del arte.El final de la puesta de sol o los últimos rayos de luz iluminan la mayor parte de los paisajes de Campoamor (Madrid, 1958). El pintor presenta una colección de ocho acrílicos y 14 dibujos en los que construye espacios de ficción cargados de palmeras, alzabarones y lechuzas. "Son pinturas hedonistas, como yo. Ninguna está copiada del natural. No soy de esos que van por ahí con el caballete. Siempre trabajo en el estudio", asegura el pintor, que acaba de regresar de La Habana, donde ha realizado una buena parte de la muestra' que ahora se expone en Madrid. Este pintor madrileño reconoce que Cuba se ha convertido ' en una de sus principales fuentes de inspiración, aunque no la única. ""Voy todos los años a pasar largas temporadas y cada vez vuelvo más encantado". Sus dos últimas muestras, 100 autorretratos y En forma, se presentaron en Cienfuegos y La Habana.
A Santiago Cueto (Oviedo, 1954) le inspiran, sobre todo, los jardines y parques de las ciudades, el recuerdo de los paisajes de su infancia y las impresiones de los viajes realizados. Cueto, que también ha realizado incursiones en el periodismo, especialmente en EL PAÍS, presenta en la muestra una colección de 20 cuadros cargados de simbología y misterio. "Los paisajes están realizados con material urbano. Interiorizo todo lo que veo y luego lo desarrollo. Me interesa especialmente todo lo atmosférico, el ambiente después de la lluvia es una de mis fijaciones. También recurro a los libros de pintura y copio cómo soluciona cualquier pintor el asunto que me interesa", asegura el artista. Cueto explica que ha recurrido a un género clásico como el paisaje, porque le interesa lo tradicional para transgredirlo. "Me inspiro en la realidad, pero es mi imaginación la que finalmente manda sobre mi obra".
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
San Silvestre Vallecana: horario, dónde ver y recorrido de la carrera
La Grossa de Cap d’Any: sorteo del miércoles 31 de diciembre
Un menú de día de 193 euros, comida el día de Navidad y mariscadas: los gastos que Ábalos pasó PSOE
La Bolsa española cierra su mejor año en tres décadas: ¿quién ganó y quién perdió?
Lo más visto
- La Audiencia Nacional avala la decisión de Robles de retirar el nombre de Franco a una bandera de la Legión
- La auditoría de los pagos del PSOE descarta la financiación irregular, pero cuestiona gastos reembolsados a Ábalos
- Villamanín se instala en el limbo tras la crisis de la lotería y a la espera de acordar qué hacer con el Gordo: de momento, no hay denuncias
- Bukele dice que le gustaría seguir gobernando en El Salvador “10 años más”
- “A mi taller vienen economistas y abogados buscando dar un cambio a su vida”: Mike Hausmann, el ebanista que se negó a vivir pegado al ordenador




























































