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Arco se consolida pese a la fragilidad del mercado

Organizadores y galeristas celebran la mayoría de edad de la feria

Tras las incertidumbres de los últimos tres años, que hicieron temer por la desaparición de Arco, esta decimocuarta edición parece garantizar la continuidad de la feria. No podía ser de otra manera cuando todas las partes implicadas han dado tan probadas muestras de desearlo: la propia entidad que la patrocina, Ifema, pero, sobre todo, los galeristas españoles, la gran mayoría de los artistas y el público. Es cierto que el aún raquítico mercado español hace difícil tanto el esfuerzo económico que deben hacer los galeristas nacionales como disuade la participación no subvencionada de las firmas extranjeras, pero es evidente que el interés por adquirir arte contemporáneo en un país que ha vivido de espaldas a él no se crea espontáneamente.

Si Arco dejara de ser apoyado por las instituciones públicas y privadas, por los medios de-comunicación de masas y por la ilusión o las expectativas de las partes, directamente interesadas, como así ha ocurrido desde su primera edición, desaparecería de inmediato. Y aunque hay quien defiende que el mantenimiento artificial de una feria sin el correspondiente soporte económico es una superchería, personalmente, y en aras de mantener la firme voluntad de romper el círculo vicioso heredado, creo que tal eventualidad sería una catástrofe cultural.Basta simplemente recordar lo que fueron las primeras ediciones de Arco, cuando el público y hasta algún sedicente crítico creían que una feria era algo así como una bienal, con stands que, vendían marcos mezclados con galerías del más diverso pelaje o hasta con representaciones institucionales que, por decirlo de alguna manera, exhibían folletos agrícolas, y comparar aquel Patio de Monipodio con la actual edición, de una profesionalidad casi suiza, para percatarse de que los esfuerzos no han sido vanos, y que, aun sin todavía fructificar en una elevación sustancial de las ventas, deben necesariamente incidir sobre ellas en un futuro no lejano.

Podría, decir lo mismo respecto al comportamiento del público visitante, sin olvidarnos de que el próximo año, con tres lustros a sus espaldas, habrá ya una "generación Arco"; esto es: miles de jóvenes que, gracias a esta convocatoria anual, han podido conocer en directo el arte actual. Y es que el público también ha variado su comportamiento inicial, con su estupefacción timorata o agresiva, por la naturalidad tolerante y una curiosidad bien orientada.

¿Y los artistas? En esta edición, por ejemplo, la representación de españoles superaba ampliamente el medio millar, la mayor parte jóvenes y casi desconocidos, lo que, entre otras cosas, nos advierte que para muchos de ellos ésta sigue siendo prácticamente la única oportunidad de salir de las cavernas, un poco como ocurría en el siglo pasado con él salón. De hecho, la presencia de los jóvenes, quizá la característica más peculiar y distintiva de Arco desde siempre, ha sido en esta edición todavía más abrumadoramente mayoritaria.

Por otra parte, pensando enese rasgo característico de Arco, que le da, además, un aire mucho más vivo y desenfadado que el de otras ferias internacionales más potentes económicamente, se me ocurre que quizá en el futuro haya que pensar que esa imprescindible presencia de firmas internacionales, hoy por hoy crónicamente deficitaria, bien podría orientarse, aunque sin, exclusión, a dar una cabida preferente al ámbito iberoamericano.

Cuba y Portugal

Este año, por ejemplo, la representación portuguesa ha sido muy sobresaliente y hasta la depauperada Cuba presentaba un stand, donde se pueden contemplar las obras de Corriente Alterna, formado por esos dos artistas, René Francisco y Ponjuan, que, a mi parecer, son de lo mejor dentro de la muy justamente celebrada internacionalmente última generación de artistas de este país. Por todo lo señalado, y aun sin poder contar con las cifras de visitantes y ventas de esta edición, aunque ya parece claro que, al menos en cuanto a lo primero, se volverá a batir otra marca, Arco '95 puede calificarse de éxito completo y un éxito cuya preservación nos compromete a todos los que, en este país, nos interesa el arte.

Buscar a Susy Gómez

En Arco 95 ha saltado el nombre de Susy Gómez, de 20 años, natural de Pollensa. La galería Luis Adelantado tenía dos grandes cuadros; uno de ellos ha pasado a la colección de la Fundación Coca Cola-España, que en su espacio va colocando las 13 obras compradas hasta ayer -Schlosser, Gómez, Aguilar, Gruber, Baldeón, Bofarull, Galindo, Ugalde, Cárdenes, Madoz, Báez, Díaz y Moro- como ejemplo de exhibicionismo artístico. Susy Gómez, tiene también una instalación en el pabellón del Museo Marugame Hirai, que enseña las nuevas adquisiciones de arte español contemporáneo. La pieza, de tres metros de altura, es la única que tiene una cola de visitantes, ya que hay que entrar de uno en uno por la fragilidad de los materiales, hecha con telas de algodón. En el almacén hay otra pieza, sin título, sobre soporte fotográfico. El público. busca la sorpresa en el laberinto que recorre y sale con una sonrisa. Algunos critican este interés por una artista del 64, que por el impulso de los medios puede llegar a la próxima Documenta de Kassel.

La arena de Eva Lootz

La artista Eva Lootz tuvo ayer que actuar frente al público al cargar su instalación de la galería Luis Adelantado. Sobre cuatro mesas de madera y un agujero en el centro coloca arena de fundición que se mete por el orificio hasta amontonarse en el suelo. "Me tienta la fluidez", decía la artista, que en otras ocasiones ha tratado con arenas sobre el suelo. En esta ocasión, el público observa la caída libre entre el cono sobre la mesa y el cráter en la moqueta. "Se establecen formas sin intervenir, por su propio equilibrio e incluso intervienen las corrientes de aire". Lootz tiene en otras galerías obra gráfica y fotografias.

Pintores y editores

Los pintores José Luis Fajardo y Alexanco compraron un tórculo en 1989 y montaron un taller de obra gráfica que llamaron EEGE E-3, al empeñarse en que saliera la edición gráfica en el título, ya registrado en diversas variantes. Están en Arco por primera vez con sus fondos de obra gráfica de artistas españoles. En su pabellón están los premios nacionales Navarro Baldeweg, Soledad Sevilla y Martín Chirino, junto a otros artistas de varias generaciones, como Llimós, Campano, Condé, Dis Berlín, Quejido, además de Fajardo y Alexanco. Los precios, más bajos por ser editores, van desde 20.000 a 250.000 pesetas.

La voz de Bonito Oliva

El crítico y catedrático de arte contemporáneo Achille Bonito Oliva, inventor de la transvanguardia italiana, que revolucionó el ambiente artístico de la primera edición de Arco, en el desaparecido palacio de exposiciones de la Castellana de Madrid, ha insistido, en una conferencia en el Instituto Italiano, sobre los conceptos de multinacional, transnacional y multimedia. La aplicación práctica de sus teorías se conocieron de forma polémica en la Bienal de Venecia de 1991 Los restos de la transvanguardia se pierden en alguna galería de la feria, mientras Bonito Oliva explica una nueva vanguardia, desde la caída del muro de Berlín y el desarrollo de la telemática.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de febrero de 1995

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