Crítica:CINECrítica
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Irregular comedia en La Habana

Realizada por los debutantes vascos Eneko Olasagasti y Carlos Zabala sobre un guión suyo y del cubano Senel Paz, coguionista de la famosa Fresa y chocolate (1993), de Tomás Gutierrez Alea y Juan Carlos Taibó, Maité es una irregular comedia sentimental rodada en San Sebastián y La Habana.Con la excusa de un intercambio comercial, angulas por puros, dos hermanos vascos llegan a la isla caribeña y el más reacio acaba enamorado de una atractiva mulata y fascinado por la gente y el ambiente de La Habana. Sin embargo no todos los aspectos de la película se sitúan a la misma altura y el conjunto está lleno de irregularidades.

Curiosamente, lo que mejor funciona es lo que en teoría parecía más, difícil de captar, el ambiente de la isla, las contradicciones en que viven sumidos los cubanos tras 35 años de revolución y dictadura de Fidel Castro. Y, sobre todo, cómo todo esto va influyendo en el protagonista, va transformando su relación con los cubanos, le hace evolucionar, pero a este nivel ya aparecen las primeras irregularidades. Frente a la actriz cubana Ileana Wilson, que realmente está excelente en su papel de mulata atraída por un vasco, José Ramón Soroiz no da la talla en un papel muy difícil, de vasco enamorado, muy por encima de sus posibilidades, para el que era necesario una especie de galán con buenas dotes para la comedia.

Maité

Directores: Carlos Zabala y Eneko Olasagasti. Guionistas: Senel Paz, Carlos Zabala y Eneko Olasagasti. Fotografía: Ángel Alderete, Gonzalo F. Berridi. Música: lñaki Salvador. España, Cuba, 1994. Intérpretes: José Ramón Soroiz, Ileana Wilson, Mikel Garmendia, Cary Rosa Llinas, Agustín Arrazola, Carlos Acosta, Nadia Moreira. Estreno en Madrid: Princesa.

Las irregularidades de Maité son todavía más y afectan directamente al guión. Personajes con los que no se sabe muy bien qué hacer, pesadillas que rompen el tono de comedia...

No obstante, Maité es una película, prometedora. Tras un comienzo en San Sebastián que hace presagiar lo peor, la amplia parte en La Habana se llena de luz, alegría y humor, y funciona como comedia sentimental llena de admiración hacia Almodóvar. Por lo que deben esperarse con interés los trabajos de los debutantes Carlos Zabala y Eneko Olasagasti.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de febrero de 1995.

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