Montse Sierra va a clase con normalidad

El nombre de Montse Sierra se hizo desdichadamente popular hace cinco años. En Málaga llegó a conocérsela como la niña del sida, y quedó marcada por la intolerancia de un grupo de padres que se negaron a que sus hijos compartieran aula con ella. La juez Soledad Jurado dictó un auto de escolarización a favor de la pequeña -entonces sólo tenía cuatro años-, que había adquirido el virus transmitido, al parecer, por su madre heroinómana.

Pese a los numerosos dictámenes médicos tranquilizadores y a las innumerables muestras de solidaridad Montse acabó quedándose sola en su aula durante un curso entero. La pequeña acudía casi diariamente al hospital materno-infantil a recibir tratamiento y su tía y tutora, Carmen Martínez, decidió abandonar el intento y que la pequeña recibiera clases en su casa.

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En el curso 92-93, Montse fue matriculada en el colegio de La Goleta, donde su presencia volvió a irritar a algunos padres. Ocho alumnos abandonaron el colegio, pero la tía de Montse persistió. Hoy su sobrina es una alumna más de cuarto curso y sólo la diferencia el hecho de que recibe tratamiento tres veces al mes.

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