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Un hombre armado con una escopeta tirotea varios bares y mata a un transeúnte

Vilafranca del Penedés (Barcelona) vivió ayer una resaca trágica de las fiestas navideñas. Durante más de doce horas, la población estuvo en vilo porque un hombre, Cándido Márquez Bueno, de 40 años, vestido con ropas paramilitares, salió a la calle en la madrugada del martes armado con una escopeta, con la que disparó contra varios bares de la localidad y presuntamente causó la muerte a Manuel Jiménez Becerro, de 41 años y vecino de la localidad, que pasaba por el lugar de los hechos. Posteriormente intentó suicidarse. La Guardia Civil le detuvo en el hospital donde le internó la familia.

La del lunes había sido una noche tranquila en el bar musical Altell de Vilafranca, después del bullicio de las fiestas. Tan sólo había una quincena de clientes y a las 0.30 el propietario estaba a punto de cerrar: De repente, un ruido de cristales rotos alertó al dueño del local, quien pensó que alguien había lanzado una piedra contra la puerta. Pero un cliente había visto que un individuo disparaba contra la fachada del local y así se lo advirtió al propietario."Salí a la calle y seguí a un hombre que estaba armado y llevaba la cara tapada y ropas de cazador", explicó el dueño del bar. "El hombre iba caminando. Al llegar a la esquina de la calle de Raval de la Font se giró, efectuó un disparo -contra la pared, creí entonces- y continuó caminando por la calle de la Font. Pude ver cómo cargaba su arma, se daba la vuelta y advertía mi presencia, pero siguió su camino. Cuando llegué a la esquina me di cuenta de que no había disparado contra la pared , sino contra un hombre que casualmente pasaba por allí".

Acto seguido, el dueño del bar Altell entró en otro establecimiento para que avisaran a la policía. Salió de nuevo a la calle, pero no halló rastro del individuo. "No tuve miedo hasta que lo perdí de vista. Pensé que podía estar escondido en cualquier sitio y que volvería a disparar".

Antes de tirar contra el bar Altell -los cristales hirieron levemente a dos clientas- y de efectuar el último disparo contra Manuel Jiménez, el presunto homicida había hecho una parada ante la cafetería Míster Pool. Xavi Caballero, camarero del local, recordaba bien lo que sucedió: "Se oyeron tres disparos muy fuertes que rompieron los cristales de una ventana. Salí a la calle y pude ver a un hombre bajo y muy delgado que se dirigía corriendo a la calle de Orient, donde está el pub Altell". El sangriento recorrido de Cándido acababa de comenzar.

En su camino dejó sin vida a Manuel Jiménez Becerra, casado y padre de una hija, un hombre muy conocido en los ambientes deportivos de la comarca por su condición de profesor de Educación Física en la escuela de Sant Quintí de Mediona.

Mientras se movilizaban las fuerzas policiales para intentar localizar al presunto homicida, Cándido se dirigió a su casa e intentó suicidarse. Su familia lo encontró cuando ya había utilizado el cinturón para ahorcarse. Uno de sus hermanos, ayudado por un vecino, lo trasladó a un hospital de Reus. Asimismo entregó la escopeta utilizada a la Guardia, Civil, que realizó las pruebas balísticas y llegó a la conclusión de que el arma era la misma que había efectuado los disparos contra Jiménez Becerra. A primeras horas de la tarde de ayer C. M. B. era detenido y pasaba a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Vilafranca.

Los vecinos de Vilafranca se preguntaban ayer las razones que habían impulsado a Cándido a salir a la calle y protagonizar un suceso tan sangriento y muy similar a los que suelen, producirse en Estados Unidos, donde la venta de armas no está sujeta a rígidos controles.

Cándido no tenía antecedentes penales, pero ya había provocado diversos altercados en bares de la localidad. En algunos de ellos incluso se le prohibía la entrada. Quizá por eso la emprendió a tiros con los establecimientos en una noche teóricamente tranquila, y Manuel Jiménez Becerro tuvo la desgracia de cruzarse en su camino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de enero de 1995

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