Proyecto para proteger las huellas de homínidos más antiguas del mundo

Hace unos 3,5 millones de años, la erupción de un volcán en la actual Tanzania dispersó cenizas por la llanura de Serengueti. Después llovió. Por la superficie embarrada pasaron dos individuos, posiblemente con un tercero más pequeño. Dejaron un rastro de huellas que se endurecieron y quedaron conservadas bajo una capa de cenizas y sedimentos hasta que, en 1977, se convirtieron en un descubrimiento sensacional de la paleontología humana: el rastro de Laetoli. Son las huellas fósiles más antiguas conocidas de ancestros humanos caminando erguidos. Ahora corren peligro de deterioro debido a las condiciones de su entorno. La semana pasada, tras largos estudios y negociaciones con el Gobierno de Tanzania, el Instituto de Conservación Getty (EE UU) ha anunciado un programa de tres años para reexcavar las huellas de Laetoli y protegerlas.Aunque el famoso rastro, de 25 metros de longitud, fue enterrado de nuevo tras su estudio, las huellas están amenazadas por las raíces profundas de acacias que crecen sobre ellas y por la erosión del agua, según han advertido los científicos.

Las huellas, descubiertas por el equipo de la paleoantropóloga Mary Leakey, borraron cualquier duda acerca de un punto crítico de la evolución humana: los ancestros del hombre andaban erguidos mucho antes de que fabricasen herramientas, tal vez un millón de años antes.

Los científicos podrán ahora reexaminar las huellas. Quieren, por ejemplo, determinar si los individuos que las dejaron marcadas habían alcanzado una forma desarrollada de bipedalismo y estudiar su blomecánica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de diciembre de 1994.

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