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HUNDIMIENTO EN EL BÁLTICO

Más de 800 muertos y desaparecidos al naufragar un transbordador que unía Tallin y Estocolmo

Al menos 823 personas desaparecieron o perdieron la vida a primera hora de la madrugada de ayer en aguas del mar Báltico, a unos 35 kilómetros de la isla finlandesa de Üto, en el naufragio del transbordador Estonia, que navegaba entre la ciudad estonia de Tallin y Estocolmo. Cincuenta y ocho cadáveres que flotaban sobre las aguas fueron recuperados por helicópteros desplazados al lugar del naufragio. Quinientas de las víctimas eran suecas, y los 188 tripulantes, estonios. No había españoles entre las víctimas. Ciento cuarenta y una personas sobrevivieron en las heladas aguas, en pleno temporal.

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Las causas que provocaron el naufragio del Estonia aún no han quedado claramente establecidas. Algunos testimonios señalaron como principal causa un súbito desplazamiento de la carga que el buque transportaba, 28 grandes camiones con remolques, dos autobuses y tres caravanas de acampada, además de un número indeterminado de automóviles. El corrimiento de la carga, presumiblemente provocado por un golpe de mar, hizo zozobrar el buque en un plazo de escasos minutos y en completa oscuridad.El fuerte temporal reinante en la costa finlandesa, con vientos de hasta 20 metros por segundo y olas de hasta 10 metros de altura, dificultó las operaciones de rescate. La profundidad de las aguas en la zona se calcula en unos 90 metros.

Una comisión investigadora integrada por suecos y estonios entró en funciones ayer con el cometido de determinar el origen del hundimiento del navío.

Carl Gustav Ackerhielm, jefe de tráfico de la naviera copropietaria Estline, admitió que la fuerte tormenta que azotaba la embarcación a la hora en que se produjo el siniestro pudo haber cegado la emisión de las alarmas que avisan electrónicamente a los tripulantes de la irrupción de agua a bordo.

El transbordador lanzó su llamada de alarma a las 0.24 de ayer, hora peninsular, y fue recibido en la capitanía del puerto finlandés de Turku, informa desde Helsinki Adrián Soto. Minutos más tarde ya no hubo respuesta desde la nave. La llamada de alarma fue asimismo recibida en Suecia, en el aeropuerto de Arlanda, a la una de la madrugada de ayer; desde allí se dio aviso a distintas unidades de la Marina de guerra sueca en varias zonas del país; también se pidió ayuda a las autoridades civiles y militares de Dinamarca.

Rápidamente despegaron hacia el lugar del naufragio 26 helicópteros suecos, finlandeses y daneses, y también los barcos Isabelle y Mariella de la empresa que cubre el tráfico regular entre puertos de Suecia y Finlandia.

Aferrados a los salvavidas

El espectáculo que contemplaron los tripulantes de los helicópteros era conmovedor: sobre la superficie enfurecida del mar flotaban varios botes salvavidas con un conjunto de seres desesperados y extenuados, aferrados a la esperanza de ser rescatados; algunos permanecían sobre las aguas semidesnudos, ya que el naufragio les sorprendió en la cama.

Los supervivientes fueron trasladados en su mayoría a hospitales de las ciudades finlandesas de Abo y Mariehamn; ocho de los rescatados fueron internados en el hospital Huddinge, en la capital sueca, Estocolmo.

El Estonia había sido inspeccionado precisamente un día antes de la catástrofe por un grupo de inspectores suecos. La inspección formuló algunas críticas al funcionamiento de las compuertas, ya que los supervisores consideraron que no se cerraban herméticamente; había señalado también algunos defectos en el sistema de asegurar la carga.

Las primeras informaciones incluían 964 pasajeros de nacionalidad sueca y estonia, principalmente, pero también lituanos, finlandeses, rusos, alemanes, británicos y noruegos. La dirección de la compañía naviera Estline, propietaria del transbordador, anunció que en la lista de pasajeros no figuraba ningún ciudadano español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de septiembre de 1994

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