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42 FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Arturo Ripstein: "El cine es mejor que la vida"

El director mexicano presenta 'La reina de la noche', sobre la cantante Lucha Reyes

En el banquillo el año pasado y éste en el estrado. El mexicano Arturo Ripstein, galardonado el año pasado en el Festival de San Sebastián por su filme Principio y fin, ha saltado la barrera y se ha convertido en esta edición en uno de los miembros del jurado. Ripstein, para quien "el cine es mucho mejor que la vida", presenta hoy fuera de concurso su último filme, La reina de la noche, una biografía imaginaria de un personaje real, la cantante mexicana Lucha Reyes.

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"No estoy tan asustadísimo como el año pasado", reconoce Ripstein en su papel de juez; "al contrario, estoy relajado y divertido, pero la, responsabilidad ética y moral es infinitamente mayor. Cuando uno participa con una película, uno es responsable solamente de esa película. En cambio, ahora, soy responsable del juicio de docena y media de ellas y es complicadísimo, porque, salvo en casos absolutamente obvios, que no es el caso de un festival donde hay una selección previa y donde se supone que el material tiene una cierta calidad, intervienen una serie de factores como el gusto o los entusiasmos personales", dice el director de El imperio de la fortuna.Fortuna es lo que ha tenido con su último proyecto, La reina de la noche, una "biografía imaginaria de un personaje real", en palabras de su director. El guión, de Alicia Garciadiego, ha tomado el pretexto de la vida trágica de Lucha Reyes, una cantante muy célebre mexicana que se suicidó a mediados de los años 40, para narrar una historia imaginaria de tensiones y rivalidades feroces entre una madre y una hija. "La vida tormentosa de Lucha Reyes, que revolucionó la canción mexicana, es equivalente a la de personajes como Edith Piaf, pero el filme es mucho más que el destino de una cantante", dice Ripstein, "y por ello hemos hecho hincapié en lo de la biografía imaginaria en los créditos".

A pesar de que Ripstein no estuvo en los orígenes del proyecto, que fue idea del productor francés afincado en México, Jean Michel Lacorte, y de que él es el cuarto director al que le ofrecieron el filme, el cineasta señala que ha conseguido que La reina de la noche se haya vuelto finalmente suya. "Por más que el relato no lo haya escogido yo, las obsesiones, las necedades y el punto de vista se ha hecho mío".

Ripstein, que a pesar de que a lo largo de su carrera cinematográfica ha trabajado con escritores de la talla de Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Manuel Puig, José Donoso o Julio Alejandro (el guionista de Nazarín y Tristana, de Buñuel) y que de su boca no sale ni una sola queja contra los guionistas que han colaborado con él, si reconoce que en el cine en general hacen falta buenas historias. "La realización va muy por delante de las historias. Hay películas perfectamente estúpidas, pero espléndidamente realizadas", dice el cineasta.

La vida en un rodaje

Su historia, o sea su vida, se puede meter en una sala de cine o en el plató de un rodaje. "No he salido jamás del cine. Mi padre es productor y yo nací y crecí dentro del cine. El cine ha sido mi nutriente fundamental, no solo ha sido mi fuente de estusiasmo y de diversión, sino de aprendizaje. Gracias a él sé como se matan vampiros, como se evitan accidentes Q se provocan, como se enamora uno de una chica o se desenamora. De pequeño, no concebía la realidad sin el cine. Cuando vi por primera vez un avión, estaba convencido de que los aviones eran unos aparatos que volaban pero que dentro de ellos había cables, reflectores, sillas de director y una cámara", explica Ripstein, que finaliza su apasionante relación con la magia del llamado séptimo arte con esta frase: "El cine es mejor que la vida. En el cine todas las obsesiones están resueltas, al contrario que en la vida en la que todas las obsesiones se enconan y se vuelven en contra de uno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de septiembre de 1994