Crítica:Crítica
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Esbozos de mujeres

Una comedia irónica, breve y bien escrita. Se pregunta uno dónde va: a ningún sitio. Ocho mujeres, una de ellas fantasma, están en escena: suyas son las lenguas de gato del título, más que las de chocolate que aparecen y son, a veces, comidas. Lengua de gato sería esa lengua un poco áspera, un poco como de papel de lija, pero al mismo tiempo cariñosa; así sus palabras. Las que se pueden esperar de unas mujeres cuando un hombre hace unos retratos de mujer: frivolidad. La escritura, la forma de vacío, la ironía, la isla del gineceo con sus odios y amores, me hace recordar algunos ejemplos del teatro de la República y sus aledaños: por ejemplo, a Benjamín Jarnés y otros de los que bebieron en el surtidor inagotable de Ramón Gómez de la Serna.Otra mujer de fuera de escena, María Ruiz, directora cuidadosa, quizá haya ayudado a feminizar un poco más la obra, a ir más allá de lo que puede escribir un hombre, sin dejar perder el sentido de monada del original, de forma que las grandes tragedias que se cuentan resultan frívolas; y, naturalmente, lo sean las ocho actrices que en esta ocasión suponen el Teatro de la Cava: pero al ser mujeres reales, pisando y pesando sobre el tablado, humanas y actuales, le dan esa realidad inevitable, incluso con su falta de terminación como actrices. La feminidad y la monería ideada se van, por la naturaleza humana presente allí, a algo más actual y menos tenue.

Lengua de gato

De Álvaro del Amo. Música: Patxi Larrañaga (violonchelo, Juan Enrique Sáinz). Intérpretes: Mónica Barón, Esperanza Guallart, María José Millán, Sonsoles López Aranguren, Goizalde Núñez, Blanca Merino, Nieves de Medina, Pepa del Pozo. Teatro de la Cava. Dirección: María Ruiz. Sala Cuarta Pared, 9 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de septiembre de 1994.