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LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA 1995

Alimentar el consumo

llusiones monetarias para ahorrar menos

Las cuentas del Estado para el próximo ejercicio se basan en que el crecimiento económico se sitúe en el 2,8% -cifra que podría elevarse algo en función de la potencia de la recuperación mundial- y que la demanda interna sustituya en parte al fuerte tirón que en 1994 ha dado el sector exterior. En definitiva, que aumente el consumo privado y la inversión ya que el consumo público apenas debiera hacerlo.Varias son las medidas para favorecer el crecimiento del consumo que el Gobierno ha introducido en el proyecto de ley de presupuestos y que piensa poner en marcha después. La moderación salarial de funcionarios, con, sueldos prácticamente congelados en los últimos dos años, cambia de senda al incrementarse sus salarios la inflación prevista y contar con una cierta cláusula de revisión por si se produce alguna desviación. Lo mismo ocurrirá con las pensiones.

Con carácter general, el Gobierno va a adecuar la tarifa del IRPF a la evolución de la inflación. Ello supone que todo lo que suba la tarifa es lo que el Estado dejará de ingresar por IRPF y que se quedará para los asalariados. Además, el Gobierno quiere, aunque sea simbólico, que la rebaja de las cotizaciones sociales también beneficie a los trabajadores y ha decidido que la rebaja se haga en proporción a la cuota. Si la rebaja es de medio punto, una décima será para la cuota laboral; si es de un punto, los mayores ingresos netos subirán dos décimas.

El Gobierno se reserva, para los primeros días de enero, otra medida de aumento de la renta disponible. El ministro de Economía, Pedro Solbes, declaró que era intención del Gobierno ajustar a la baja las retenciones a cuenta del IRPF que se descuentan cada mes en mayor proporción de lo que se haga con la tarifa. El objetivo de esta medida era reducir el volumen final de declaraciones del IRPF con derecho a devolución ajustando más las retenciones a la realidad de lo que lo están en la actualidad.

Bajar las retenciones en mayor proporción tiene un efecto final nulo, ya que lo que se pague de menos cada mes se reduce en la misma cuantía en la liquidación final. Pero tiene dos efectos financieros claros: el Estado deja de recibir una parte importante de sus recursos a coste cero y debe sustituirlos por otros a tipos de mercado y los asalariados tienen antes el dinero que acababa llegando a sus bolsillos. Pero un aumento en los sueldos netos puede inducir a un mayor consumo cotidiano.

En todo caso el crecimiento del consumo privado va a depender, también, de las expectativas futuras de los consumidores. La evolución del empleo en los últimos meses del año en los que lo normal es que el paro aumente, va a ser muy importante para establecer estas expectativas.

El empleo se ha recuperado de forma espectacular en los meses centrales de este año. la reforma laboral y el buen año turístico han influido claramente en ello. El verano termina y parece que se mantiene un ritmo acelerado de crecimiento económico. La incógnita es ver si la recuperación permite que no se destruya el empleo a la misma velocidad a la que se ha creado.

Los elementos para estimar que el aumento del PIB en 1995 estará bastante cerca del 3% parecen estar puestos. A ello puede ayudar el mayor impulso de las economías internacionales que crecen a tasas superiores a las previstas, lo que permitirá seguir exportando más si se mantienen las ganancias de competitividad.

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