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La Complutense desenfunda la 'Espada'

El rectorado sospecha que la bici de Induráin es similar a la diseñada por dos alumnos

El récord de la hora conseguido el pasado día 2 por Miguel Induráin ha inundado de sospechas la Universidad Complutense de Madrid. Sus rectores creen que la gesta tuvo aire académicos. Esgrimen como argumento el presunto plagio de una bicicleta aerodinámica diseñada por dos alumnos de bellas artes. La Universidad considera que hay gran similitud entre la Espada utilizada por el campeón español en el velódromo de Burdeos y la obra de sus alumnos. Meses antes de que Induráin afrontara el reto los estudiantes presentaron su modelo a los mecánicos de Banesto. La Complutense ha puesto el tema en manos de sus abogados, según un portavoz universitario.En febrero de 1993, David de Pablos y Javier Sanz, de 22 años, recibieron un encargo de su profesor de escultura: hacer una talla de madera. Hicieron caso omiso y guiados por su afición al ciclismo de montaña decidieron diseñar una bicicleta vanguardista. El vicerrector de Investigación, Arturo Romero, les animó a patentar el modelo. Lo hicieron en julio de 1993, al mismo tiempo que firmaron un acuerdo con la Complutense, que se comprometía a comercializar la máquina y aportaba cinco millones de pesetas al proyecto.

Al conocer las intenciones de Induráin, los dos jóvenes se reunieron el pasado mes de marzo con Enrique Sanz, uno de los mecánicos del equipo Banesto, y le presentaron varios croquis y fotografías; pero Pinarello ya hacía tiempo que estaba fabricando la máquina de Induráin. Sin embargo, a causa de problemas técnicos la firma italiana tuvo que cambiar de proyecto y construir una nueva bicicleta, la Espada. Cuando ésta apareció en los medios de comunicación, surgieron las sospechas universitarias, que observaron una gran fidelidad en el cuadro, no en el resto de los elementos de la bicicleta.

Ahora, De Pablos y Sanz esperan que los dos ingenieros catalanes que fabrican su modelo concluyan su trabajo. Entonces, la Universidad encargará un peritaje de su máquina y la de Induráin. Los estudiantes rechazaron hacer declaraciones, para evitar entrometerse en los trámites legales. Sanz se limitó a subrayar su "admiración" por Induráin.

Las reclamaciones de la Universidad Complutense de Madrid no han cogido por sorpresa a José Miguel Echávarri, director del equipo Banesto. No han sido las primeras. Algunos franceses y españoles también han demandado su autoría. Según Echávarri, "el récord no se debió a la tecnología, sino exclusivamente a la fuerza de Miguel". Echávarri apostilla: "Los propios inspectores de la UCI [Unión Ciclista Internacional] dijeron que no era nada revolucionaria".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 1994