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García Márquez saca a Norberto Fuentes de Cuba

El escritor cubano Norberto Fuentes salió ayer de Cuba hacia México acompañado del premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez, quien intercedió por él ante el presidente cubano, Fidel Castro. Fuentes se había declarado en huelga d e hambre el pasado 3 de agosto para presionar a las autoridades cubanas para que le permitiesen viajar hacia México o Estados Unidos, donde tenía ofertas de trabajo, y hace tan sólo tres días había concedido una entrevista a EL PAÍS en la que expresaba su decisión de mantenerse sin comer mientras no se le autorizase a abandonar la isla.

"Quiero escribir mucho, mucho, tengo varios libros en la cabeza", dijo Fuentes a este diario minutos antes de abandonar su país. El escritor cubano salió del aeropuerto de La Habana a las 12 del día (las seis de la tarde en España) en un avión privado del Gobierno mexicano con destino a Cancún.Una hora antes, el escritor colombiano Gabriel García Márquez lo había ido a buscar en un Mercedes negro a su casa del edificio Riomar, cercano al hotel Sierra Maestra, y juntos subieron al avión después de que un coronel del Ministerio de Interior le entregara el pasaporte en el propio aeropuerto.

Fuentes declaró que su propósito era viajar a México y luego a Estados Unidos, donde está invitado por el presidente del PEN American Club y premio Pulitzer William Kennedy, y tiene un contrato de trabajo de dos años con la Universidad de Georgia (Atlanta).

"Voy a escribir un libro autobiográfico que se llamará Todos mis amigos mueren", afirmó minutos antes de salir hacia Cancún el escritor cubano, quien fue, amigo personal del general de División Arnaldo Ochoa y del coronel del Ministerio del Interior Toni de La Guardia, fusilados en el verano de 1989 tras un juicio por narcotráfico.

Norberto Fuentes aseguré que también tenía "proposiciones de Hollywood" y que estaba terminando. un libro llamado La escuela de los duros, que será una colección de ensayos "sobre Hemingway y otros autores que escribieron literatura de ese tipo", y que también tiene en mente otra novela que se llamará La boca del lobo.

Fuentes es autor del libro Hemingway en Cuba que tiene un prólogo de Gabriel García Márquez, y hace un año -tras cuatro intentos infructuosos por emigrar legalmente-, intentó salir ilegalmente en una lancha junto a su mujer, Niurka de la Torre García, de 27 años, y dos hijas, Romi Fuentes, de 12, y Patricia Fuentes, de tres, de un anterior matrimonio. El escritor expresó su deseo de empezar las gestiones cuanto antes para reunirse con su familia.

Fuentes se enteró ayer mismo de madrugada de que las autoridades cubanas le permitirían salir de Cuba por una llamada de Gabriel García Márquez. "A las dos y media de la madrugada aporrearon la puerta y la vecina me dijo que alguien estaba llamando por teléfono", contó.

Fuentes bajó a casa de la vecina y cuando se puso al teléfono era García Márquez, a quien hace poco más de un mes había pedido que le ayudase a salir de Cuba". "¿Cómo andas Norberto?', me dijo García Márquez. Le dije que bien, pero hasta ese momento yo creía que estaba en el extranjero. Entonces me pregunté que si yo tenía pasaporte y le dije que sí, pero que se encontraba en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Me dijo: 'Bueno, salimos a las- 12 para Cancún'".

En el aeropuerto, Fuentes estaba vestido con pantalón vaquero y chaqueta a cuadros y todavía parecía nervioso. Llevaba en la mano un maletín de color negro y en su interior llevaba un ejemplar de Nos impusieron la violencia, dedicado por Toni de La Guardia. Recordó que García Márquez le había preguntado si tenía visado para entrar en, México Y le dijo que no, que tenía que ir a buscarlo a la Embajada. "Me dijo que no me preocupase, que él me vendría a recoger y que nos íbamos en un avión privado del Gobierno mexicano".

Con posterioridad, Fuentes llamó a su familia, a la madre de sus dos hijas más pequeñas, y al poeta Pablo Armando Fernández, a quien no veía desde hace tiempo. A las 7.30 de la manaña, dos coroneles del Ministerio del Interior fueron a su casa y ofrecieron llevarle al aeropuerto, pero al no aceptar, le dijeron que le llevarían el pasaporte al aeropuerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de agosto de 1994

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