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Crítica:ROCK

Paciencia

Público y grupos ejercitaron a fondo la virtud de la paciencia ante la concatenación de desaguisados que a punto estuvieron de arruinar por completo el festival. Lamentable casi todo. Una organización para salir huyendo. Pero nadie escapó. Cuando por fin la música se puso en acción, la breve actuación de Reina de Corazones, reciente triunfador en el desatendido concurso de la Villa de Madrid, permitió entrever, dentro de una calidad de sonido pobrísima, que su rock duro melódico no es desdeñable.Niágara reaparecía en directo después de la publicación de su tercer trabajo y con la novedad de su nuevo vocalista José Antonio Manzano. El sonido seguía empeñado en amargar la fiesta a la asistencia y, un corte de fluído eléctrico cuando su actuación empezaba a calentarse dio al traste con las intenciones del grupo. Superado el trance, solamente el ímpetu del quinteto logró salvar la papeleta.

Ñu, Niágara, Reina de Corazones

Auditorio Green Villa de Villaverde. 1.500 espectadores. Entrada gratuita. Madrid, 15 de julio.

A eso de las dos de la madrugada, Ñu aparecía en escena dispuesto a presentar La danza de las mil tierras, décimo álbum de una banda a punto de celebrar dos décadas de existencia. Una buena selección de su repertorio, aunque el inicio fue un canto al Led Zeppelin de Whola lotta love, y una banda muy compensada terminaron por ofrecer un concierto muy estimable.

Ñu ofrece un rock duro, añejo, que se niega a las tendencias de moda y que a veces puede resultar anacrónico, pero hay un público que valora la constancia por encima de otros valores. El eterno flautista agradeció de manera especial el aguante de la concurrencia. No era para menos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 1994