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Antonio Saura defiende el triunfo de la pintura en el fin de la modernidad

El pintor Antonio Saura proclamó ayer la celebración de Los funerales de la modernidad. Con estas cinco palabras tituló su intervención en el simposio Las vanguardias cumplen 100, organizado por el Museo Picasso de Barcelona. Saura hizo en su discurso una profunda crítica a todos los epígonos que han generado las vanguardias -"las vanguardias impulsaron continuaciones que han provocado la desconfianza del espectador, la incapacidad de madurar del artista por el sometimiento a la moda", dijo- y defendió el triunfo final de la pintura , "secreción natural del ser humano", según la definió.El punto de partida de la reflexión de Saura fue, de hecho, el final del siglo: "Cuando cumplen 100 años las vanguardias, la modernidad dejará de tener sentido. Queda poco tiempo para ser modernos y para ser posmodernos", advirtió, antes de avanzar en un itinerario por cuyo camino dejó "al arte de la ruptura" -en referencia a las vanguardias- anclado en los museos y destacó que el papel de la burguesía en el comercio del arte ha sido sustituido por el del Estado.

Y en este itinerario llegó a Marcel Duchamp, a "la influencia nefasta de Duchamp", para ilustrar su severa teoría sobre las continuaciones de las vanguardias. "La importancia creadora de Duchamp fue pretexto de su obra", aseguró, y añadió: "Es significativo que una forma estética del suicidio, un arte castrado, haya podido generar tantos epígonos a lo largo del siglo".

Las vanguardias

En su discurso, jalonado de diferenciaciones entre los conceptos de vanguardia y modernidad -"la sucesión de vanguardias o ismos se parece a una narración sincopada, como el encadenamiento de capítulos de una fábula cuya realidad es un telón de fondo llamado modernidad"-, tuvo palabras de encendida defensa de la pintura como arte superviviente frente a las tentaciones del uso de otros materiales o el predominio de las instalaciones en los últimos tiempos: "Vaticino un nuevo resurgir de la pintura". De hecho, señaló en un momento de su intervención, estos últimos tiempos, este final de siglo, ha marcado "un mal final" de una de las épocas de mayor creación artística del ser humano. "Para mí el arte es una continua metamorfosis de las formas, no progresa; el arte de cada época refleja su espíritu", dijo en un momento del debate posterior.Pese a que el discurso de Antonio Saura se centró en la pintura, en un momento del debate la presencia de Pere Gimferrer y Octavio Paz lo recondujo hacia la poesía. El poeta Gimferrer quiso establecer un paralelismo entre la influencia de Duchamp y la que los franceses Rimbaud o Mallarmé han tenido en los poetas posteriores. "No me parece adecuado centrar la modernidad sólo en estos poetas", enmendó el poeta y premio Nobel de Literatura Paz, que recordó que los ingleses, como Pound o Elliot, crearon su obra al margen de tal influencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de junio de 1994