Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El presidente de Estados Unidos defiende ante el Papa el derecho al aborto legal y seguro

El Gobierno de Bill Clinton es contraría al aborto para controlar la natalidad, pero toma nota de que el 25% de las muertes por parto son consecuencia de abortos mal hechos. De ahí que sea partidario del aborto "seguro, legal e infrecuente". Esta posición, defendida ayer por Clinton en el Vaticano, donde mantuvo una entrevista de 40 minutos con Juan Pablo II en un ambiente califícado por los norteamericanos de "excelente", marca el límite infranqueable de un posible entendimiento entre las dos partes ante la próxima conferencia sobre la población que se celebrará en El Cairo.

La Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Población y Desarrollo que se celebrará en septiembre en la capital egipcia consumió "la parte principal de la reunión", según la informa ción oficial facilitada por el di rector de la Sala de Prensa del Vaticano, Joaquín Navarro alls.Este evitó totalmente valorar los resultados de la entrevista, salvo en un extremo: "Si ha habido una aproximación, se entiende que esa sólo puede ser en un sentido", dijo para hacer ver que las posiciciones básicas de la Iglesia en las materias en cuestión son inamovibles.

La portavoz de Clinton, Dee Dee Myers, por su parte, a la pregunta de si es posible que finalmente se llegue a un acuerdo respondió: "No creo que el Papa cambie de posición".

El propio Clinton, tras reconocer que "se han hecho algunos progresos" hacia el entendimiento, estimó que "seguirá habiendo diferencias, sobre todo en el terreno de la anticoncepción y el aborto", según declaró el presidente a una periodista iaorteamericana en la Sala Clementina, donde Clinton se reunió con seminaristas de su país (después de su reunión con el Papa.

Promesas electorales

En la misma declaración, el presidente reconoció que el principal problema está relacionado con el derecho al aborto, y que (deriva de la promesa electoral que el propio Clinton hizo de apartarse de la línea de la conferencia de las Naciones Unidas sobre población celebrada en México hace 10 años. El derecho al aborto no figura entre las conclusiones finales de aquel encuentro.

"Quede claro que Estados Unidos no apoya el aborto como medio de control de la natalidad y es sabido que sobre este tema hemos tenido grandes discusiones con China", precisó Clinton en la declaración citada. "Nuestra preocupación en el contexto del control de la población son los millones de abortos clandestinos que se producen anualmente de modo inseguro para la mujer. Yo creo que también se pueden hacer progresos en este campo", siguió.

"Pienso que es importante que todo el impulso de la conferencla de El Cairo tienda a apoyar un desarrollo sostenido ante todo y una familia fuerte", añadió en la Sala Clementina el presidente de Estados Unidos.

La información oficial vaticana destaca "otros graves problemas éticos" que considera "conectados" con la conferencia de El Cairo: "La defensa y promoción de la vida y de la familia en particular".

Pese a las diferencias en torno al aborto y la anticoncepción, que tanto el Vaticano como el presidente norteamericano consideran irreconciliables, las dos partes mantienen un diálogo y, según dijo Clinton a los seminaristas, hablaron ayer de "cómo encontrar un acuerdo sobre una política que promueva un crecimiento responsable de la población mundial" y, simultáneamente, recoja su "compromiso común sobre el papel central de familia en todas las sociedades".

Clinton, según su portavoz, Dee Dee Myers, planteó el problema del crecimiento demográfico en un contexto "que también preocupa al Papa, como es el de la degradación ambiental y las emigraciones masivas en países azotados por el hambre".

Entrevista en el estudio

Juan Pablo II, que recibió al presidente en su estudio, lejos de su mesa para tener menos dificultades de levantarse y sentarse, únicos movimientos que realiza en público desde la operación de cadera que le fue practicada el mes pasado, "apeló a la responsabilidad de una gran nación como la americana, que en el curso de su historia ha propugnado siempre los valores éticos que están en la base de cualquier civilización".

Otros temas tratados fueron Bosnia, Polonia, Rusia y las persecuciones religiosas en Asia y el mundo islámico. Clinton "agradeció" a la Santa Sede los pasos dados hacia el reconocimiento del Estado de Israel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de junio de 1994

Más información

  • La Casa Blanca ve diferencias irreconciliables sobre el control de población con el Vaticano