El Gobierno cubano se reúne con el exilio moderado por primera vez en 16 años

El Gobierno cubano y parte del exilio moderado tendieron ayer el primer puente para suavizar las tensiones que han marcado las relaciones entre el régimen y la comunidad cubana en el exterior durante los últimos 35 años. El marco de este encuentro es la conferencia La nación y la emigración, en la que participan dirigentes del régimen y un grupo de 200 exiliados partidarios del diálogo con Fidel Castro. La reunión, la primera de este tipo desde 1978, tratará de temas migratorios y humanitarios, pero no "cuestiones internas ni planes políticos sobre el futuro de Cuba", según confirmó el Gobierno.

Castro, sobre el que estos días han circulado numerosos rumores de estar gravemente enfermo que fueron desmentidos oficialmente el jueves pasado, no asistió a la apertura de la conferencia. El canciller cubano, Roberto Robaina, fue quien la inauguró a las 9 de la mañana, hora local, con un agradecimiento a los 204 exiliados que finalmente "se atrevieron" a viajar a La Habana.Robania reiteró los objetivos de la reunión: allanar el camino para la normalización de las relaciones de los cubanos residentes en el exterior, para lo cual se debatirán algunas medidas concretas de tipo migratorio y humanitario. Si bien el canciller cubano no explicó cuáles serán estas medidas, fuentes del partido comunista indicaron que algunas de ellas podrían ser "la liberalización de los flujos migratorios en ambas direcciones, la mejora de los servicios básicos postales y de telecomunicaciones, reglamentar las remesas de ayuda familiar y derogar las regulaciones vigentes heredadas de la guerra fría que entorpecen los vínculos entre el exilio y la patria".

Trámites constitucionales

Sobre este aspecto, la viceministra cubana de Relaciones Exteriores, Isabel Allende, declaró que "el logro de acuerdos concretos en este encuentro dependerá de cómo se desarrolle el diálogo y de la actitud que mantengan las partes", y afirmó que, en cualquier caso, éstas "deben ser reguladas por el Parlamento y requerirán trámites constitucionales"."Lo importante no es tanto llegar a acuerdos concretos en esta primera reunión, sino también analizar y ver en conjunto los intereses de la nación cubana", indicó Allende, advirtiendo que el Gobierno cubano convocaba la conferencia sin ningún interés de propaganda hacia Estados Unidos, sino "silmplemete porque se le da un gran valor".

El escenario de este reencuentro entre La Habana y Miami fue nada más y nada menos que el Palacio de las Convenciones, el lugar donde habitualmente se reúne el Parlamento cubano, pero en esta ocasión la prensa pudo entrevistar a personajes del exilio hasta hace muy poco despreciados por el régimen.

"Este encuentro es sólo un primer paso. Lo importante es que nos sentemos juntos en la misma mesa, nos conozcamos y allanemos el camino para futuras reuniones", dijo desde La Habana el exiliado Max Lesnic, fundador de la organización política Cambio Cubano, que preside el ex preso anticastrista Eloy Gutiérrez Menoyo.

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Lesnic fue presidente de la Juventud Ortodoxa, partido en el que militaba Fidel Castro en los años 50, y colaboró con el líder cubano hasta que se exilió en Miami en 1961, pero ahora considera que es necesario "dialogar con Castro y que todos los cubanos colaboren desde una posición constructiva para solucionar los problemas del país, sin interferencias extrañas". El disidente subrayó que aunque Menoyo no había podido asistir a la cita de La Habana, sí lo había hecho su hija Patricia.

De opinión similar es Roberto Carballo, dirigente del Comité Cubano por la Democracia y veterano de la invasión de bahía de Cochinos, quien manifestó: "Es necesario participar con mayor fuerza en la vida cubana, aunque en principio sólo tratemos temas migratorios y humanitarios".

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