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La mirada europea se fija en Madrid

Cinco fotógrafos continúan la serie 'Madrid visto por...'

Primero la vieron los americanos y la retrataron llena de movimiento y color. Ahora son cinco europeos los que han puesto el ojo y la cámara sobre las calles de Madrid. La Fundación Banesto presentó el jueves el libro de Madrid visto por... (2) y en mayo expondrá el resultado de esta segunda entrega de visiones de la ciudad. El Museo del Prado y la Gran Vía son la mayor atracción para la mirada europea, menos agresiva y más sutil que la americana. "Son muy diferentes, pero igual de buenas", señala Lola Garrido, directora de este proyecto, que para su tercera entrega deja la ciudad en manos de fotógrafos españoles.Una semana, una cámara y un plano de la ciudad. Con ese material, cinco fotógrafos europeos -Gabriele Basilico, Martine Franck, Harry Gruyaert, Paulo Nozolino y Ferdinando Scianna- trabajaron, entre la primavera y el otoño pasado, en las calles de la capital para retratar furtivamente la ciudad.

Brillo en Azca

Gabriele Basilico (Milán, 1944) ha convertido la Gran Vía in un rincón majestuoso y elegante. El fotógrafo, arquitecto de profesión, saca brillo a los edificios de la plaza de Azca, a los alrededores de la estación de Chamartín y a las torres de KIO.

A Paulo Nozolino (Lisboa, 1955) le interesan la noche y las sombras. En sus manos el Prado parece un viejo trastero. "Para mí Madrid seguirá siendo misteriosa y altiva, como un velázquez oculto tras múltiples capas" de barniz, como la mirada perdida de una muchacha", escribe el fotógrafo para introducir sus imágenes. Una visión muy lejana a la e Martine Franck (Amberes, 938), esta fotógrafa -casada con un mito de la cámara, Henri Cartier-Bresson- retrata una ciudad primaveral centrada en su rincón favorito: el Museo del Prado. "Retratar el Prado es lo primero que me pidieron todos los fotógrafos europeos", señala Lola Garrido: "Los cinco coincidieron y eso les diferencia de los americanos, que buscan el movimiento".

"Cuando tenía veinte años me aficioné a la historia del arte y a la pintura frecuentando este museo. Ahora he vuelto a Madrid y he fotografiado con inmenso gozo sus museos y jardines: una eterna primavera", dice Martine Franck, que logró que su marido -que jamás se deja retratar- no notara la cámara cuando, abstraído, estudiaba un cuadro de la serie negra de Goya. "Es el arte del siglo XX mirando a sus maestros. Es una foto emblemática para esta colección", explica Lola Garrido.

El proyecto Madrid visto por..., de la Fundación Banesto, comenzó en 1992 y se enmarca dentro de la serie Miradas de fin de siglo. "Empezamos por Madrid porque es una ciudad muy cambiante", continúa Garrido. Los dos libros, con una tirada de 2.000 ejemplares, recogen entre 12 y 20 imágenes de cada fotógrafo. Todos cobran 250.000 pesetas por la semana de trabajo. Una tarifa baja, según los organizadores.

El siciliano Ferdinando Scianna, de 51 años, describe así su experiencia: "Madrid siempre ha sido para mí un poco misteriosa. He sido feliz al poder deambular sin otra cita que la curiosidad y el azar. De esa libertad han nacido estas fotografías. No sé si puedo decir que he entendido Madrid. Sin embargo, he descubierto algo que me es congénito: una modernidad con raíces antiguas, la única modernidad que me interesa".

El tercer capítulo de esta serie ya está en marcha y los fotógrafos españoles están listos para tomar la ciudad con sus cámaras. Entre los cinco elegidos está la mirada antropológica de Cristina García Rodero, la rockera de Alberto García Alix y la costumbrista de KoIdo Chamorro. Ellos echarán el último vistazo.

Madrid visto por... (2) estará en mayo expuesto en el Círculo de Bellas Artes. El libro cuesta 6.500 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 1994