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CINE - 44ª BERLINALE

Kieslowski anuncia en Berlín su retirada definitiva del cine

Después de la "libertad" imposible de Azul, Krysztof Kieslowski aborda la "igualdad" inexistente en Blanco, la segunda parte de su trilogía Tres colores. Tres películas que indagan sobre la actualidad de los tres principios. de la Revolución Francesa. "En Azul el hombre siempre busca la libertad personal, que es inalcanzable. En Blanco, la igualdad es sólo una ilusión, una gran mentira. En realidad, todos queremos ser siempre superiores. La humanidad es muy egoísta", dice el director. Rojo, la tercera obra, participará en la sección oficial del Festival de Cannes. Tras ella, Kieslowski confirmó su retiro definitivo del cine.Blanco es una comedia lírica que evoca la crueldad de una mujer (Julie Delpy) que destruye la vida de su marido (Zbigniev Zamachowski), el cual es impotente. "No es simbolismo, es sólo parte de la historia. La impotencia es una enfermedad muy frecuente en nuestros tiempos. Sin duda, no es autobiográfico", dice riendo. El cineasta polaco ha utilizado, por primera vez en su carrera, los efectos de la realidad virtual: "He sustituido la escena del orgasmo de la pareja protagonista por unos segundos de ordenador. Una experiencia muy interesante.

En esta obra, Krysztof Kieslowski nos transporta a un mundo de sensaciones a través de su juego con el blanco, el color predominante en el filme, y la luz. Sin embargo, para el cineasta este color no tiene un significado preciso: "Está allí, en las cosas, en los gestos, en la ausencia de las palabras y en la soledad de la vida". Y es que, Kieslowski no tiene nunca respuestas, pero no se cansa de provocar interrogantes con su cine: "Yo puedo describir el mundo pero no lo puedo cambiar. Además, me cuesta mucho resolver mis problemas, como para dar la soluci4n a los demás".

Kieslowski ha escogido Francia, Polonia y Suiza como escenarios de la trilogía, ya que son los tres países coproductores. "Nunca me ha interesado trabajar fuera de Europa. Aquí me siento como en casa. No estoy dispuesto a soportar el control que existe en el sistema de Hollywood, a pesar de que me han hecho algunas buenas propuestas. Además, creo que las películas no deberían tener una nacionalidad como marco, sino un contenido de gran valor, de gran cine, como forma".

La decisión del autor de Decálogo, La doble vida de Verónica y Tres colores de retirarse del cine al concluir su trilogía es irrevocable: "Puedo fácilmente vivir sin una actividad artística. Por el contrario, será un placer no hacer nada. Ya me veo en Varsovia, sentado en una poltrona de mi casa, fumando un cigarrillo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de febrero de 1994