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Comienza el proceso contra la apertura de la planta radiactiva de Sellafield

Unas 500 personas llegadas de Italia, Suiza, Bélgica, Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda se manifestaron ayer en Londres ante la sede del Tribunal Supremo en apoyo de la demanda presentada por la organización ecologista Greenpeace contra la apertura de Thorp, una planta de reprocesamiento de combustible nuclear ya utilizado.Situada dentro del complejo de la central de Sellafield, al noroeste de Inglaterra, la nueva planta está diseñada para obtener uranio y plutonio en sus instalaciones. El grupo ecologista sostiene que su puesta en marcha multiplicará por diez la contaminación ambiental y contribuirá a la muerte de 2.000 personas. Destaca además su ilegalidad; ya que señala que el Gobierno no llevó a cabo una investigación pública para contrastar la relación entre costes (contaminación) y beneficios (económicos).

Si los jueces aceptan los argumentos de Greenpeace, el Ministerio británico de Medio Ambiente tendrá que ordenar dicho estudio abierto al público. British National Fuels, firma estatal propietaria de Thorp, ha señalado que retrasar su apertura puede costarle unos 22.000 millones de pesetas. Los trabajos de construcción concluyeron hace dos años, pero las protestas impiden que funcione.

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