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Muere en Madrid el ingeniero García-Diego

Pionero de la historia de la técnica y creador de la Fundación Turriano

José Antonio García-Diego, ingeniero de caminos, canales y puertos y presidente de la Fundación Juanelo Turriano, fue incinerado ayer en el cementerio de la Almudena de Madrid, ciudad en la que falleció el miércoles, a los 74 años. Experto en hidráulica, fue pionero en España de los estudios de la historia de la técnica. Apasionado por los molinos, deja inédita una investigación sobre las presas en Extremadura.

Liberal, republicano, masón, García-Diego dedicó su vida a los estudios históricos y a la investigación de la tecnología, tras una etapa de realización de tareas profesionales, como los proyectos del aeródromo de la base de Rota, de la autopista de Andalucía (tramo Madrid-Ocaña) y vía Favencia en Barcelona y la reconstrucción parcial del artificio de Juanelo y restauración de monumentos en Toledo, y la dirección del programa de prospección de materiales radiactivos. Cursó estudios en el Instituto Escuela de Madrid y en la escuela de Ingenieros_de Caminos, en donde su padre fue catedrático de Historia y Estética de la Ingeniería.Coleccionista de pinturas y relojes antiguos, creó hace diez años la Fundación Juanelo Turriano, como homenaje al enigmático científico del Renacimiento que inventó un artilugio para distribuir agua a Toledo. Para poner en marcha sus actividades, entregó, 100 millones de pesetas de su patrimonio y su biblioteca.

"La tecnología es un factor determinante de la condición humana", escribía García-Diego en 1982 al presentar los dos volúmenes del manuscrito- Los veintiun libros de los ingenios y de las máquinas (Colegio de Ingenieros de Caminos / Turner), depositado en la Biblioteca Nacional, que no atribuyó a Juanelo Turriano sino a un anónimo aragonés. Su primer estudio sobre el personaje fue Los relojes y autómatas de Juanelo Turriano (Albatros 1982).

"Era un materialista en sentido griego y quiso despedirse en silencio", dijo ayer José Antonio Fernández Ordóñez, uno de los patronos de la fundación, junto con Begoña García-Diego y Bernardo Revuelta, que ahora se plantearán la publicación de su texto póstumo sobre las presas antiguas de Extremadura. Añade que era un especialista en molinología, siendo miembro de una asociación internacional. Una de sus últimas investigaciones fue el hallazgo de un conjunto de cuatro molinos del siglo XV en una presa cercana a Guadalupe.

"Era un hombre agudo y crítico, un mecenas y promotor de la historia de la tecnología, a quien debemos mucho en España", señala Ignacio González Tascón, gerente del Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas (CEHOPU), que se había citado con García-Diego ayer tarde para tratar la colaboración con la Fundación Juanelo Turriano en publicaciones y en dos próximas exposiciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 1994