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Crítica:CINE

El erotismo de la música

Tras rodar media docena de atractivos cortometrajes en la primera mitad de los ochenta, la neozelandesa Jane Campion comienza a trabajar en televisión y se da a conocer con el largo Sweetie (1989). Su éxito en casi todo el mundo, menos en España donde permanece inédito en las pantallas cinematográficas, pero estos días lo emite Canal +, le lleva a plantearse la ambiciosa serie de televisión Un ángel en mi mesa (1990), exhibida también en salas de cines.Con estos buenos antecedentes se lanza a rodar El piano, la mejor y más ambiciosa de sus obras, basada en un guión original suyo. El atractivo de su historia, su perfecto desarrollo dramático, las peculiaridades de sus personajes, el romanticismo destilado por el ambiente, la tan eficaz como cuidada dirección de Jane Campion y la perfecta elección de sus colaboradores, desde el terceto protagonista, a la excelente fotografía de Stuart Dryburgh y la brillantísima música de Michael Nyman, le hacen ganar con toda justicia la Palma de Oro del pasado festival de Cannes y que Holly Hunter consiga el premio de interpretación femenina.

The piano

Directora y guionista: Jane Campion. Fotografia: Stuart Dryburgh. Música: Michael Nyman. Australia, 1992. Intérpretes: Holly Hunter, Harvey Keitel, Sam Neill, Anna Paquin. Estreno en Madrid: Cid Campeador, Alphaville (V. O.).

En un tono romántico, Campion narra en El piano como una mujer, que se ha quedado muda a los seis años y que se comunica con su entorno a través de la música que toca en su piano y de su hija, descubre el erotismo. A través de una historia llena de exotismo, ambientada en Nueva Zelanda a mediados del XIX, cuenta cómo emigra con su hija para conocer a su segundo marido, un puritano colono.

Tal como subraya una divertida versión de Barba Azul, situada en el centro de la acción, El piano puede tomarse como una peculiar versión del cuento infantil donde el malvado protagonista es un puritano colono que no consigue el amor de su esposa y, para evitar que pueda tocar el piano y acariciar a su amante, le corta un dedo de la mano derecha. Aunque el auténtico atractivo de la película reside en la relación entre la muda Ada y el misterioso amante Baines.

En el centro de El piano se sitúa al trabajo excepcional de la norteamericana Holly Hunter en el papel de Ada, tanto por no decir una palabra en toda la película como por escenas tan ambiguas como eficaces. Muy bien acompañada por Harvey Keitel, que en su papel de Baines una vez más vuelve a demostrar que es un gran actor, y Sam Neill, que hace una personal versión del marido traicionado. Sin olvidar a la jovencísima Anna Paquin, la espabilada hija, que se sitúa a la misma altura que sus compañeros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de diciembre de 1993

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