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Solbes pide a los empresarios que resistan las presiones salariales ante la quiebra del pacto social

El ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, pidió ayer a los empresarios que resistan las presiones salariales ante las dificultades de alcanzar un pacto social, que consideró "difícil". Solbes lanzó un ultimátum a los sindicatos: "El plazo para lograr un pacto social se está agotando. Estamos en un momento crítico. Quedan pocos días y es difícil llegar a un acuerdo, pero debemos intentarlo". Así se expresó el ministro ante 500 empresarios y profesionales, que participaron en la XV Reunión Costa Brava, organizada por el Círculo de Economía. Por su parte, el ministro de Comercio, Javier Gómez Navarro, declaró que seguía a San Pablo en su máxima de que "quien no trabaje no coma".

El titular de Economía aseguró a los empresarios que para moderar los salarios "pueden contar absolutamente con el apoyo del Gobierno". Solbes llevó a los empresarios reunidos en Lloret de Mar un mensaje claro: el periodo para buscar un pacto social que se abrió tras las elecciones se acaba, y a partir de ahora el Gobierno tomará medidas, aunque no haya pacto.Para infundir ánimos a los empresarios, el ministro, como había hecho el gobernador del Banco de España la víspera, aseguró que "lo peor de la crisis ha pasado. Es bastante evidente que estamos en el fondo de la crisis, e incluso en el principio de una nueva recuperación".

La intervención de Solbes se produce en una coyuntura económica similar a la de 1984, cuando el entonces ministro de Economía, Miguel Boyer, vino a este mismo foro para infundir un mensaje de confianza a los empresarios, en plena crisis económica.

Reforma laboral

Solbes reiteró a los empresarios que la primera medida que tomará el Gobierno en los próximos días es enviar al Congreso un proyecto de ley de reforma del mercado laboral. El Gobierno tiene prisa en aprobar esta reforma. Solbes aseguró que estará aprobada "en el primer trimestre de 1994. Estamos cumpliendo milimétricamente lo que dijimos en agosto. Dijimos que los presupuestos estarían elaborados antes del 30 de septiembre, y ahora cumpliremos el plazo que nos hemos fijado para enviar al Congreso la reforma del mercado laboral".

El ministro de Economía llegó a admitir que la reforma del mercado laboral "puede aumentar el paro a corto plazo, pero es e único camino para generar empleo a medio y largo plazo". Solbes se interrogó, asimismo, por qué la economía española nunca es capaz de bajar de una tasa de paro del 16%, incluso cuando crece a ritmos del 5%. Y se contestó así mismo que ello es debido en gran medida a la rigidez del mercado laboral.

Los ejes de la reforma del mercado laboral, expuestos ayer por Solbes fueron: aumentar los contratos temporales mediante nuevas modalidades de aprendizaje, formación y a tiempo parcial; movilidad funcional y abaratamiento del despido, en lo que el ministro llamó eufemísticamente "nueva regulación de la extinción del contrato" junto a ello, Solbes recalcó que el Gobierno derogará unilateralmente las ordenanzas laborales, y autorizará el funcionamiento de empresas privadas para que medien en el mercado de trabajo.

Solbes volvió a insistir en la necesidad de lograr un pacto de rentas, es decir, un acuerdo para moderar los salarios. Según Solbes, los salarios deben crecer dos puntos por debajo de los precios durante los años 1994 y 1995, y un punto por debajo en 1996.

Dudas empresariales

El ministro aseguró que habrá cláusulas de descuelgue en los convenios colectivos para las empresas que tengan más dificultades.

Solbes respondía así a las opiniones de los empresarios, quienes dudan "que se pueda alcanzar un gran pacto social y político", en palabras de Joan Molins, presidente del Círculo de Economía.

Por su parte, el ministro de Comercio, Javier Gómez Navarro, declaró que seguía a San Pablo en "su postura de que el que no trabaje que no coma". El ministro se refirió a la situación social en el sentido de que una parte del actual sistema de Seguridad Social está ayudando a la gente que no lo necesita y que debería limitarse a ayudar a aquellos que lo necesitan. El ministro explicó que el sistema debería ser estimulante para el trabajo de forma que no haya personas que se refugien en 61 para no trabajar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1993

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