Tribuna:LA AYUDA AL TERCER MUNDOTribuna
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Nueve días en huelga de hambre

He pasado, con seis compañeros más nueve días completos sin comer nada y bebiendo exclusivamente agua sola, con azúcar o con sal, por la humanidad, para que unos puedan comer y otros piensen. Me parecía absurdo, ridículo y casi cursi. Pero antes de seguir quiero darles unos datos tan escalofriantes como ciertos; no sé si usted es de los que no comen o de los que yo quiero que piensen: perdóneme el mal rato.La tragedia de 3/5 partes de la humanidad empobrecida por la explotación del hombre por el hombre es el más sangrante problema del planeta: la quinta parte de los seres humanos padece hambre; 40.000 niños y niñas mueren de hambre cada día; 200 millones de personas habrán sucumbido de hambre desde hoy al año 2000, si no se toman medidas drásticas.

A mis 57 años comencé la huelga con ilusión -casi juvenil, por una causa ciertamente difícil: en línea con la solicitud formulada por la ONU a todos los Gobiernos desde el año 1972, conseguir que el 0,7% de nuestro PIB (Producto Interior Bruto) fuera destinado a ayudar a los países empobrecidos. Pero, a los pocos días, frente a esa ilusión inicial, surgen las palabras importantes: coherencia, intereses prioritarios, crisis económica en el país, nuestra propia supervivencia .... Se empezaron a ordenar las ideas.

-¡Hay que ser coherentes! La justicia es valor prioritario en la Constitución y en la vida. ¡Caramba! No es justo que para que unos pocos vivan mejor, otros muchos se vayan empobreciendo. ¡No es coherente! Lo he ido viendo cada día más claro. Usted también lo verá, si lo piensa. Millares de vidas humanas se despilfarran cada día ante la indiferencia de una minoría y la vida es principio primario en la Vida y en la Constitución. ¡No es coherente!

-¡Pero hay intereses prioritarios! ¿Qué interés prioritario puede haber para no dar el 0,7% del PIB (seamos sinceros, una pequeñez: 20 pesetas de cada 1.000 de los Presupuestos Generales del Estado), al lado de los 40.000 niños que se mueren de hambre cada mañana, y del dolor terrible de sus padres y la tristeza de pensar que mañana será aún peor? ¿Qué interés prioritario puede haber? Seamos coherentes, por favor, señores del Gobierno y señores diputados que, a partir del próximo 15 de noviembre van a aprobar los Presupuestos. Con todo respeto les digo: hagamos honor a la verdad, a la sinceridad, a nuestra conciencia. ¡Seamos lógicos! Nuestra riqueza y nivel de consumo,, directa o indirectamente, son los causantes de semejante tragedia: unos pocos hemos acaparado los recursos destinados a todos.

Seguí ordenando mis ideas y las realidades.

- Crisis económica en el país. ¿Cuánto tendría que apretarse el cinturón un español medio o pobre para dar el 0,7% del PIB en el año 1994 en beneficio, por justicia, de los empobrecidos? No es apreciable, señorías, y ustedes lo saben: basta disminuir o ajustar partidas presupuestarias que en nada perjudican a los parados y pensionistas y mínimamente a la clase media, dispuesta siempre a la generosidad. Seamos coherentes, señores diputados, vamos a usar la honradez como arma histórica y la mente lógica como fiel balanza del pensamiento.

- Nuestra propia supervivencia está en peligro de aquí a 30 años. La afirmación no es mía; es una advertencia a la humanidad hecha por 1.500 científicos el pasado año. ¡Para largo me lo fiáis! Nunca pensé, al empezar esta huelga, que este argumento me iba a importar. Una vez terminada, sí me No será válida importa. Las ideas y los sentimientos una salida de la han ido haciéndose hueco en el crisis que no mapa ordenado del Hombre que todos llevamos dentro: el mundo empobrecido crece explosivamente (se duplicará en 35 años), y se verá forzado a invadirnos en busca de trabajo y de pan. La invasión que ya ha comenzado, levantando olas de racismo, es imparable y puede llegar a ser desoladora. ¿Qué mundo dejan sus señorías para nuestros hijos? 0 mejor, para los suyos, que yo no tengo. Volvamos a la coherencia: no tenemos derecho a entregar un mundo peor que el que hemos recibido, y sabemos que lo haremos si ese 0,7% no se da ya. Este ha sido el sentido de nuestra huelga de hambre:

- Ser portavoces de los sentimientos de justicia, solidaridad y fraternidad de millares de españoles hacia los países empobrecidos.

- Gritar, en su nombre, a los gobernantes, que no será válida una sa lida de la crisis sin solidaridad con el Tercer Mundo.

- Urgirles, en nombre de ese Tercer Mundo, a que den pruebas de su voluntad política real incluyendo en los Presupuestos del 94 el 0,7% del PIB para el desarrollo sostenido de los países empobrecidos.

Nuestro pequeño gesto puede parecerle a usted desproporcionado, y yo creo que lo es porque, para evitar la muerte por hambre de 200 millones de seres humanos en siete años, tendríamos que ponernos en huelga indefinida millares de personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de noviembre de 1993.

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