Entrañas estelares
José HerreraEs ésta la segunda exposición de José Herrera en este mismo espacio, y también ambas las únicas muestras personales que el artista canario ha realizado hasta la fecha en el territorio peninsular. En un texto anterior sobre su trabajo llamaba ya la atención sobre lo insólito de que una obra como la suya -indudablemente madura y pertinente- hubiera tardado tanto en llegar hasta nosotros. La respuesta, añadía entonces, responde a una estrategia personal que elude todo apresuramiento, forzando incluso las tintas en sentido contrario, y que, en un estrato más profundo, responde a una característica esencial de su apuesta creativa.Me refiero a ese empeño vertebral en su trabajo que contrapone a la inmediata transparencia visual y la primorosa ejecución material de las piezas, otra dimensión interior, voluntariamente oculta e impenetrable, incluso más esencial al sentido íntimo de la obra. Así las cosas, lo que vemos no es, en cierto modo -pese a su rotunda claridad-, sino una visión parcial, mutilada, de la obra. Actúa a modo de camuflaje, de fachada escenográfica tras la que se preserva aquello que para el artista compone la sustancia más íntima y secreta de la experiencia creativa.
Galería Oliva Arauna
Caudio Coello, 19. Madrid. Hasta el 16 de noviembre.
Como en El ruido secreto duchampiano, es ese algo interior que la obra contiene, pero que ella misma nos impide ver, lo que confiere su singular y abismal intensidad. La apuesta toma forma en una instalación que integra tres módulos monumentales en madera. Y en ese juego los módulos se sugieren como límite imposible entre el espacio específico en el que se enfrentan a nosotros y el vértigo de ese cosmos interior e ¡limitado sospechado en sus entrañas.


























































