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Sábato: "Si no hubiese escrito novelas, me habría suicidado"

El novelista y pintor argentino hace un llamamiento a la desobediencia civil

"¡Claro que tengo nostalgia de la literatura!", dice el novelista Ernesto Sábato, de 82 años, que por debilidad de sus ojos hace 13 que se dedica a su otro gran interés, la pintura. 'Pero hay cosas que se pueden decir únicamente con la literatura", dice, y añadirá más tarde: "Si no hubiese escrito novelas de ficción -y eso lo saben mis amigos y mi mujer, mi pobre mujer-, me habría suicidado. Van Gogli no se habría suicidado si, en lugar de pintar, hubiese escrito". En un curso sobre su obra que se imparte en El Escorial, Sábato hizo a los jóvenes un llamamiento a la desobediencia civil, en contra del gran aparato político industrial, y ante el gran peligro de destrucción inminente que a su juicio corre el mundo. Eso no es utopía, sino realismo".

Autor de tres títulos legendarios de la literatura americana, Sábato prepara ahora un libro. "más o menos de memorias", que se llamara Antes del fin, y en el que previsiblemente comprobará hasta qué punto tenía razón en algunos temores de su primer libro, Hombres y engranajes, en 1951. Temor al fin de la humanidad por asfixia a causa de la mengua de oxígeno, los desechos industriales y la radiactividad.Sábato lamentó el entusiasmo español por la CE, que es "el paradigma de todo esto", y apeló a una "revolución pacífica de la juventud", mediante una desobediencia civil "que liquide -no violentamente- a un puñado de individuos que manejan todo esto; si nadie les hace caso, esos grandes consorcios se vendrán abajo". "Asaltar un banco es más moral que escribir porquerías", concluyó, y en otro momento, hablando de Chile, se mostró "absolutamente en contra de conmutar penas a los culpables de torturar a quienes en definitiva eran muchachos idealistas".

En una emotiva intervención en su curso, Sábato, científico de origen, defendió el carácter sagrado del arte frente a la ciencia, "que no salva" al hombre. "¿Qué logaritmo me puede ayudar a morir?". Y también: "Si el arte no sirve para salvarse, no es un arte verdadero. Al escribir, siento que hago algo útil en medio de tantas cosas horribles que he cometido en mi vida".

Sábato se dejó arrastrar el domingo por el entusiasmo del viajero que llega felizmente a puerto, y ayer estaba pagando la cuenta. Refugiado en su habitación, chupaba caramelos americanos de eucalipto para superar una carraspera. Por la mañana, Sábato había dicho a este periódico: "Yo me considero anarquista, como en mi juventud, porque odio la injusticia. Anarquista cristiano. Yo siempre estaré con los desamparados y con el cristianismo por Cristo, no por el establishment de la Iglesia, que es detestable. Cristo era un transgresor, enemigo de la Iglesia constituida. Le tengo mucha simpatía".

Sólo lo que importa

Habla con grandes silencios entre punto y punto. Antes ha precisado con amabilidad que tiene poco tiempo y que sólo le interesa hablar de lo que de verdad importa. Comprobó que la historia ha terminado por dar la razón a aquellos idealistas del XIX que, como Proudhon, fueron descartados por Marx como "utópicos". "El marxismo engendró el estalinismo de manera natural", dice; "y, en síntesis, trajo dos calamidades: la dictadura soviética y el capiItalismo salvaje".En pintura, "los niños ignoran felizmente la perspectiva y la proporción, y cuando hacen una madre la hacen más grande que la casa". Sábato hablaba de pintura y en realidad lo hacía de literatura. "La literatura es otra cosa que la pintura. En la literatura hay un lado poético, inconsciente, y por otro, una cabeza que interviene cada vez más, que se adquiere con los años y la lectura de los clásicos".

Retornado a la pintura después de una vida de pasión literaria, Sábato añora la literatura y responde con acritud cuando se le habla fácilmente de pintura literaria, intelectual, o semejantes. Pintura literaria es que cuente una historia, se le explica cuando parece no comprender. %Qué le parecen las crucifixiones?", pregunta él a su vez. Y vence.

"Es una palabra inventada, como siempre, por los franceses. ¿Qué quiere decir pintura pura? Nada de lo que se refiere al hombre es puro. Ni el hombre ni la vida, nada. Dejemos a los franceses la manía de cortar el pelo en cuatro, como dicen ellos", afirma Sábato.

Y un seminario sobre su obra, ¿no es una forma de cortar el pelo en cuatro? "Estoy en manos de los profesores desde hace muchos años", dice Sábato con fatalismo, ironía y resignación. "Se han escrito cerca de 500 exégesis [tesis] sobre mi obra. Son buenas personas. Se lo agradezco".

Pero, sin embargo, su obra es intelectual, conceptual. Ahí es cuando Sábato se enfada un poco. "No es intelectual. Participa del inconsciente. ¿Le parece a usted intelectual El túnel o Informe sobre ciegos? La gente se equivoca, porque quien habla es un loco. Pero el loco no tiene razón. Tiene la folie raisonante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de agosto de 1993