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Clinton recibe a Juan Pablo II Denver con un elogio a las virtudes ciudadanas de los católicos

Washington / Mérida (México)

El papa Juan Pablo II fue recibido ayer en Denver (Colorado) por el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en su tercera visita al país. Clinton alabó el "liderazgo moral" del Pontífice y aseguró que "todos los norteamericanos, sin reparar en sus afiliaciones religiosas, están agradecidos a los católicos de este país por su ciudadanía y servicio, por trabajar bien en lo suyo y por atender a los más desafortunados". El Papa, por su parte, agradeció la calurosa recepción y ensalzó a Estados Unidos por a defensa de los valores humanos. Ambos jefes de Estado mantuvieron posteriormente un encuentro privado en la Universidad jesuita de Regis.

El Papa no se va a dejar amedrentar por los colectivos feministas, homosexuales y defensores del derecho al aborto, que llevan días agrupándose en Colorado para manifestar su protesta. El Papa hablará, como tiene previsto, contra las prácticas abortivas. Antes de llegar a Estados Unidos, Juan Pablo II se despidió en México de los indígenas latinoamericanos con un llamamiento a los Gobiernos de la zona y a las sociedades más desarrolladas para que empleen todos los medios a su alcance para favorecer a los más pobres.En Estados Unidos, Juan Pablo II se enfrentará a las reclamaciones de una sociedad abierta que cuestiona y critica abiertamente los dogmas de la religión católica. Feministas, homosexuales y defensores del derecho al aborto llevan días agrupándose en Denver para protestar por la oposición de la Iglesia a sus demandas, a la vez que los propios fieles se muestran partidarios de romper muchas de las tradiciones milenarias.

Partidario del aborto

A diferencia de sus predecesores Ronald Reagan y George Bush, Bill Clinton es un claro partidario del derecho al aborto, un asunto que además de separar al presidente de la Iglesia de Roma ha creado un auténtico cisma entre los católicos norteamericanos. En enero, el periódico del Vaticano, L'Osservatore Romano, criticó a Clinton por eliminar ciertas limitaciones para el derecho al aborto, lo que calificó como "una renovación de los senderos de muerte".

El Papa ha advertido desde hace meses que la defensa de la vida será uno de los principales mensajes durante sus cuatro días de visita. "En Denver vamos a celebrar la vida, el valor de la vida, la belleza y el placer e vivir. No es posible que la ciencia pueda salvar vidas a la vez que es cómplice de su destrucción", advirtió Juan Pablo II en julio.

Los casi 60 millones de católicos que residen en Estados Unidos se muestran en las encuestas mayoritariamente partidarios de la ordenación de la mujer, en la eliminación del celibato y favorables al control de natalidad. A diferencia de sus antepasados llegados de Europa, los católicos norteamericanos aprueban las relaciones prematrimoniales y constituyen uno de los grupos de fieles más liberales de los 950 millones de personas que profesan esta religión en el mundo.

Los 170.000 jóvenes católicos que han llegado en los últimos días a Denver para celebrar el Día de la Juventud, parecían dispuestos a dotar la visita del calor suficiente como para ahogar la pólemica que ha salpicado a los curas católicos en Estados Unidos. La detención en los últimos meses de varios sacerdotes que supuestamente habían abusado de menores, ha desvelado que desde 1982 al menos 400 sacerdotes han sido acusados de delitos sexuales contra sus fieles.

Agradecimiento a Salinas

Juan Pablo II aprovechó su tercera visita a México, oficialmente la primera como jefe de Estado, para agradecerle personalmente al presidente Carlos Salinas haber sido el impulsor de la importante reforma constitucional que ha hecho posible que desde hace 11 meses, más de un siglo después de que Benito Juárez secularizara la vida pública mexicana, estén otra vez plenamente normalizadas las relaciones entre este país y la Iglesia católica.

El Papa, horas antes de abandonar México, con destino a Denver, dedicó una parte de la jornada del miércoles a confraternizar con las etnias indígenas de América Latina, reunidas en un acto religioso en el santuario mariano de Izamal, la tierra sagrada maya del Yucatán mexicano. Allí hizo un llamamiento, que en las próximas horas trasladará al presidente norteamericano Bill Clinton, para que las sociedades desarrolladas se comprometan a buscar soluciones efectivas ante los graves problemas de pobreza y miseria que asedian a América Latina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1993

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