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Entrevista:

"Europa no puede limitarse a ser un club cristiano"

La primera ministra turca, Tansu Çiller, de 47 años, asegura que "Europa no puede limitarse a ser un club cristiano" y que, en seis años, su país, será la esperanza oriental del Viejo Continente y una barrera contra la amenaza integrista. Se define como un producto del kemalismo, pero sin considerar la ideología como algo rígido

Tansu Çiller ha sido recibida como agua de mayo por la mayoría de los 60 millones de turcos, hastiados de políticos sin ideas nuevas contra la crisis económica, separatistas que amenazan la integridad del Estado, violencia de kurdos, integristas y extremistas y la consecuente represión militar. Menuda, con un hablar dulce y sonrisa perenne, se mueve como una paloma entre halcones, incluidos los del Partido de la Recta Vía (DYP) el suyo.

Pregunta. Usted ha llegado como un soplo de aire fresco a una Turquía sumida en la crisis económica, al borde de la guerra civil y en la que avanza el integrismo islámico. ¿Podrá colmar las esperanzas puestas en usted?

Respuesta. El año 2000 es mi meta. Para entonces, Turquía habrá cambiado enormemente. El proceso de cambio es tan evidente que yo he sido elegida primera ministra. En seis años Turquía será la esperanza oriental de Europa.

P. ¿Qué le preocupa más, el integrismo o el terrorismo?

R. Tendré que enfrentarme a todo lo que esté fuera de la ley. No discrimino entre uno y otro.

P. ¿Cree que Turquía está amenazada por el integrismo?

R. No creo que sea, de momento, una amenaza. Este es un país secular y representa un modelo que sin duda van a tener en consideración otras partes del mundo, incluidas las nuevas repúblicas surgidas de la desintegración de la URSS. Todas ellas están viniendo aquí y sus ministros reciben información sobre cómo seguir el modelo turco.

P. Usted ha dicho que ha heredado un país en llamas.

R. Sí. La amenaza viene de gentes que viven en las montañas y matan a kurdos y turcos, a madres e hijos. Tenemos que hacerles frente con un equipo profesional y he firmado un decreto para la creación de un cuerpo especial de 5.000 a 10.000 hombres que se hará cargo del problema.

P. ¿Cree que el conflicto kurdo tiene una solución militar?

R. La gente de allí lo que quiere es poder vivir tranquila. Si va y pregunta a los habitantes del sureste de Anatolia le dirán que quieren ser parte de Turquía. Además, nosotros tenemos que defender nuestras fronteras y tenemos derecho a ello. Esa gente del Este quiere vivir en paz y tener un trabajo, porque están en contra del terrorismo, los terroristas les atacan, les exigen dinero y matan a sus hijos si no entran a formar parte de la banda. Están aterrorizados y por ello siento que debo protegerlos y tomar algunas medidas económicas, ya que el desempleo es alto allí. También hablaré con los líderes políticos y haré todo lo que pueda en el Parlamento para asegurar una solución nacional y un consenso.

P. ¿Sabe que el Ejército turco está quemando aldeas y echando a los campesinos de sus casas acusándoles de cooperar con el Partido de los Trabajadores Kurdos [PKK]?

R. Hay ciertas gentes que han bajado a las aldeas, viven allí y diseminan ese tipo de historias. No es verdad en absoluto. Las ciudades son seguras y los habitantes se sienten bien. En comparación con las aldeas no hay problemas en las ciudades, por eso emigran.

P. Les obligan a irse a los pueblos sin ningún medio de vida para estar bajo el control de la comisaría o el cuartel local. ¿Es una emigración forzosa?

R. No, no lo es.

P. He estado hablando con ellos.

R. ¿Con ellos? ¿Y quiénes son ellos? ¿Los ha visto? ¿Ha presenciado algún incidente? Si, esas cosas sucedieran en masa usted lo habría visto y nosotros lo sabríamos y lo habríamos visto.

P. No llegué hasta las aldeas incendiadas porque me lo impidieron los militares.

R. Venga conmigo la próxima vez y la llevaré adonde quiera. Esa región está abierta a los periodistas. Lo único que es real es que en la actualidad hay sólo de 5.000 a 6.000 terroristas en las montañas, que atemorizan a turcos y kurdos.

P. Nada más convertirse en primera ministra prometió educación primaria y radio y televisión en kurdo, pero luego dio marcha atrás. ¿Es tan débil como sus enemigos dicen?

R. El Parlamento está de vacaciones ahora. Llevo un mes en el poder y hace unos días estuve allí [en el sureste]; hablé con la gente y nadie me pidió democratización. Lo único que me pidieron fue una vida segura y trabajo. Luego unos pocos dijeron también que querían una emisora y un canal de televisión donde pudieran hablar en kurdo, pero eso no era el deseo de la mayoría.

P. Los militares responsabilizan al PKK de las recientes matanzas de Basbaglar (29 muertos), Diyadin (6) y Sulun (27), en su mayoría niños y mujeres. Sin embargo, supervivientes y testigos acusan a fuerzas paramilitares. ¿Ha ordenado una investigación?

R. Claro. He creado un comité de investigación bajo el auspicio del Parlamento que incluye a todos los partidos. Pero sé que los soldados no matan niños y mujeres. Eso es imposible. Éste es un país grande que tiene un Estado serio y un régimen democrático desde 1950. El hecho mismo de que yo haya sido elegida demuestra qué tipo de Gobierno civil somos y qué tipo de proceso de democratización seguimos.

P. Sí, pero en menos de un mes el presidente Demirel ya le ha hecho una advertencia pública. ¿Cree que será un obstáculo en su camino?

R. No. Soy del mismo partido de Demirel. Él me inició en la política. Vamos a cooperar. Eso no significa que no tengamos algún roce; él tiene sus derechos constitucionales y yo los míos, y haré lo que esté en mi mano, cuando considere que es una decisión correcta, pero hasta el momento no hemos sostenido ninguna batalla.

P. ¿No es cierto que su mayor enemigo es su propio partido?

R. No, él me eligió.

P. ¿Cómo explica que al día siguiente de elegirla empezaran a conspirar contra usted?

R. No sé si hay una conspiración o no, pero hay que tener en cuenta que atravesamos un período inusual. Ha habido un congreso del DYP y nos preparamos para otro. Los socialdemócratas de la coalición gubernamental también tienen un congreso en septiembre. Además, al hacerse cargo del poder el nuevo Gobierno hubo una escalada del terrorismo, lo que chocó un poco a los delegados que me eligieron, pero cada día vamos tomando más control de la situación. Tengo un enorme apoyo popular. Los diputados del Parlamento están acostumbrados a tener un líder y a no discutir. Esto es una democracia y ha llegado el momento de que todos podamos hablar.

P. Nueva generación y mujer, usted representa para Turquía una doble revolución. ¿A cuál de ellas dedicará más atención?

R. Creo que sé lo que la gente de este país quiere y ellos piensan que yo puedo dárselo. No porque sea mujer o porque sea más joven, sino porque quiero lo que ellos.

P. Después de 70 años de regirse por los principios de Mustafá Kemal Ataturk, ¿es tiempo de olvidarlos?

R. Ya hace tiempo que no estamos sujetos a ninguna ideología, pero el kemalismo continuará en Turquía en cuanto que somos un Estado secular y en cuanto que es reformista. Creo que soy un producto del kemalismo pero he dejado de considerar la ideología como algo rígido.

P. Europa miraba a Turquía como la puerta que impedía el paso del comunismo. ¿Será ahora la puerta contra el integrismo?

R. Europa necesitará a Turquía no sólo porque económicamente seremos muy fuertes, sino también porque Europa tiene que mirar a Europa como algo más amplio. No puede limitarse a ser un club cristiano. El día que Turquía forme parte de Europa y sea su puerta oriental, ese día será la puerta contra el integrismo.

P. Usted ha puesto la privatización de las empresas estatales como la prioridad para solventar la crisis.

R. También la reforma fiscal y la descentralización, pero se necesita tiempo. El primer plazo será de tres años con la unión aduanera con la CE. Es un proceso que yo misma inicié el año pasado y voy a continuar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de agosto de 1993

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